El discurso de Feijóo en política exterior cabe en una galleta de la suerte
En 1988, un Tribunal de Revisión Histórica de San Francisco dictaminó que el origen de las galletas de la fortuna se encontraba en esa ciudad estadounidense. Aunque las asociamos automáticamente con China, lo cierto es que estas galletas, estadounidenses en su popularización y con raíces japonesas, comenzaron a servirse masivamente en restaurantes chinos estadounidenses tras la Segunda Guerra Mundial. De ahí que se haya consolidado la idea errónea de que las frases aparentemente profundas y siempre inofensivas de las galletitas forman parte de la tradición china: Un corazón alegre es el mejor compañero de viaje. Confía en tu buen juicio y verás que este te lleva al triunfo. El mañana empieza hoy. Nada es imposible para un corazón dispuesto. Un suceso fortuito revelará tu destino. Cambia tus horizontes si quieres cambiar tu suerte.
Cuento todo esto porque siempre que escucho recientemente a Alberto Núñez Feijóo recuerdo esta historia. Los discursos de Feijóo en política exterior están siendo estos días un híbrido entre ChatGPT y las frases de las galletas de la suerte: expresiones vacías, deliberadamente ambiguas, de una aquiescencia impactante, sin referencias concretas ni responsables identificables.
