Por qué no dejo de pensar en Noelia y su apellido
Cuando la protagonista de una información no tiene apellido, ya sabemos de qué va la historia: de alguien con escaso poder, autoridad o estatus. Quizá de una víctima. Noelia ha muerto esta semana sin apellido en los titulares: para nosotros, víctima hasta el final. Para ella, dueña de su vida.
La historia de Noelia no deja de asaltarme. Su vida de desamor y abandono, las adicciones de sus padres; su trauma profundo de apego, su trastorno límite de personalidad, su depresión. Y en medio de todo eso, la capacidad cognitiva indudable, acreditada por todas las instancias que se han pronunciado, para tomar una decisión radical sobre su vida: desecharla.
