La perversión del "Plan B"
Tal y como se sabía, la reforma electoral impuesta por la presidenta Sheinbaum, redactada sólo por morenistas militantes y que nunca buscó ningún consenso ni mucho menos diálogo con los actores políticos del país, nació muerta. La declaración de su deceso anticipado les llevó apenas un par de horas a la Cámara de Diputados, que decretó a eso de las 2:30 de la tarde de ayer miércoles, que la causa de muerte fue la insuficiencia de votos para su aprobación.
Y no, no hubo llantos ni lamentaciones desde el oficialismo, y mientras Morena le inyectaba sus 259 votos, incluidos los de 12 diputados del Verde que en realidad son morenistas embozados, la presidenta repetía desde su Palacio que el revés legislativo “no fue un fracaso” y que ella cumplió con mandarla, al tiempo que preparaba su anunciado “Plan B” que echará a andar con el apoyo de las bancadas de Morena, para darle la vuelta al rotundo rechazo a su propuesta constitucional, ahora con una iniciativa de reformas secundarias en materia electoral.
La primera mandataria del país --que como muchos mexicanos cuando no le gusta la ley busca la manera de torcerla o darle vuelta-- ya tiene lista la nueva ruta que seguirá para consumar la imposición de su cuestionada reforma comicial. Los mismos cambios que originalmente pretendía hacerle a la Constitución, para fortalecer al partido hegemónico y de Estado llamado Morena, en detrimento de las minorías políticas y de la equidad en las elecciones, ahora los mandará al Congreso pero en forma de reformas a las leyes secundarias que sólo requieren de mayoría simple, la mitad más uno de los votos, algo que sí alcanza su partido sólo y sin necesidad de aliados en la Cámara de Diputados, mientras que........
