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Carrera de obstáculos y candidaturas

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01.04.2026

Según las más recientes encuestas de intención de voto —Guarumo–EcoAnalítica, sufragada por “El Tiempo” (19–25 de marzo)—, Iván Cepeda continúa liderando con un 37,5 %. Lo siguen, en empate técnico, Abelardo de la Espriella con 20,2 % y Paloma Valencia con 19,9 %. El sondeo de la revista Cambio y CNC arroja cifras similares: Cepeda encabeza con 34,5 %, Paloma alcanza 22,0 % y Abelardo registra 15,4 % (17–21 de marzo). En el más reciente trabajo de Guarumo, el voto en blanco marca 11 %, Sergio Fajardo aparece con 3,9 % y Claudia López con 2,3 %.

Más allá de las estadísticas, lo relevante es analizar los obstáculos y fortalezas de los candidatos. La pregunta de fondo es clara: ¿qué hacer para captar votos, distintos a los ya asegurados, de cara a una primera —y probablemente a una segunda— vuelta presidencial?

Comencemos por Cepeda. Una de sus fortalezas fue la elección de Aida Quilcue como fórmula vicepresidencial. Representa a las mujeres, a las comunidades indígenas. A los líderes que trabajan por los derechos humanos y puede conectar con sectores campesinos.

De transición a tensión energética

En momentos en que el debate agrario vuelve al centro de la agenda nacional. Es una figura valiente y combativa.

Cepeda también ha mostrado un giro cautivador en su lenguaje: más conciliación y menos beligerancia. En tiempos de polarización, sin embargo, cualquier frase se magnifica. Algunos medios sacaron de contexto comentarios suyos sobre Antioquia, para insinuar una supuesta animadversión contra los paisas. Las manifestaciones recientes sugieren que no todos aceptaron esa narrativa.

Su reto es evidente: conquistar a los independientes, al centro político y a los indecisos. Debates como la salud, la Asamblea Nacional Constituyente o la llamada “paz total” deberán plantearse con serenidad institucional. No basta con ganar elecciones; también es necesario construir deliberación pública, esa democracia deliberativa de Jürgen Habermas donde las ideas se discuten abiertamente.

Abelardo de la Espriella, por su parte, concentra apoyos en la derecha más dura. Su estilo es frontal y vehemente frente a las políticas del gobierno Petro. Pero si aspira a crecer electoralmente, deberá mostrarse más moderado y reflexivo. En política, el exceso de ímpetu puede cerrar puertas que el cálculo estratégico abriría.

Algo de ello quedó demostrado en la entrevista con el periodista Melquisedec Torres. Ante una pregunta incómoda sobre el manejo de recursos vinculados con DMG, el candidato se salió del libreto y la conversación terminó abruptamente. La sabiduría indica que no todo puede reducirse al show mediático o al rating electoral.

Finalmente, está Paloma Valencia. Filósofa y dirigente cercana al uribismo, hoy respira en la nuca de Abelardo en las encuestas. Su caso es más complejo. Su fórmula vicepresidencial, Juan Daniel Oviedo, ha generado ruido al reconocer que Petro fue elegido para “romper con el sistema” y visibilizar a sectores olvidados.

Paloma se mueve en una derecha más moderada, formada políticamente bajo la influencia de Álvaro Uribe Vélez. Su agenda gira hoy en torno a economía y seguridad.

En conclusión, los tres aspirantes deberán poner todos sus esfuerzos para seducir a independientes, indecisos y votantes de centro. Si hay segunda vuelta —como sugieren las encuestas—, los votos de Fajardo y Claudia López podrían inclinar la balanza hacia el progresismo o hacia una derecha moderada.


© El Universal