«¡Buenos días, princesa! He soñado toda la noche contigo.»
Todos la recordamos. En La vida es bella, el personaje de Roberto Benigni convierte el horror en juego para proteger a su hijo. No niega la realidad: la rodea de amor y de humor para que el miedo no lo ocupe todo. Ese gesto, tan frágil como poderoso, dice más sobre la condición humana que cualquier discurso.
Hay quienes viven algo parecido lejos de la pantalla. Personas que enfrentan enfermedades o limitaciones y, sin embargo, parecen ver antes que nadie la tristeza ajena y repartir una alegría desarmante. A su alrededor, padres y hermanos aprenden a leer silencios, a descifrar miradas, a........
