El caso del profesor Jasso Cruz: la machósfera y el negocio del dolor
Cuando comenzó a circular el video de despedida del profesor Jasso Cruz, muchas personas pensamos, por un momento, que podía tratarse de un montaje realizado con inteligencia artificial. No era una reacción descabellada. Resultaba difícil imaginar que un profesionista, docente y referente para generaciones de estudiantes hubiera grabado un mensaje con expresiones tan violentas y agresivas, dirigido incluso contra la adolescente que lo había denunciado. Pero, una vez confirmada la autenticidad del video, la pregunta dejó de ser si era IA y pasó a ser mucho más incómoda: ¿qué nos dice este caso sobre nuestras instituciones, sobre el debate público y sobre el sistema de justicia penal?
El caso del profesor Jasso Cruz ha sido uno de los episodios más complejos que hemos visto en los últimos años. En él convergen varios debates que merecen discutirse con seriedad: la rapidez con la que un caso puede hacerse viral, el uso ético de la inteligencia artificial, los protocolos institucionales para atender denuncias de violencia, la responsabilidad de las universidades frente a estos casos y, por supuesto, el funcionamiento del sistema de justicia penal.
Y de pronto con todo lo que sucedió aparecieron decenas de abogados penalistas explicando derecho penal en redes sociales. Eso, en principio, tendría que ser una buena noticia. Necesitamos más voces especializadas que acerquen el derecho a la ciudadanía. El problema es que muchos de esos análisis no partieron de una explicación rigurosa del sistema penal, sino de una narrativa previamente construida: la de la supuesta criminalización de los hombres por culpa de mujeres "misándricas" y de un feminismo que, según ellos, habría capturado al Estado.
Lo más preocupante es que ese discurso no provino únicamente de creadores de contenido o de colectivos con una agenda claramente definida; también fue replicado por abogados litigantes, penalistas e incluso profesores universitarios. Precisamente quienes deberían contribuir a un debate informado terminaron reforzando algunos de los mitos más persistentes sobre el funcionamiento de la justicia penal.
Reducir las deficiencias del sistema penal mexicano a la idea de que basta la palabra de una mujer para destruir la vida de un hombre no sólo es jurídicamente........
