Sí a la reforma electoral
Hay quienes sostienen que la mejor reforma electoral es que no haya reforma electoral. La lógica es comprensible: en el contexto actual, lo más probable es que la presidenta Sheinbaum impulse una propuesta fiel al obradorismo. Quizá más o menos regresiva, pero regresiva al final. Bajo esa premisa, mejor no mover nada. Entiendo y respeto esa posición. Pero creo que es un error grave, tanto estratégico como de fondo.
Empecemos por lo estratégico: la ciudadanía sí quiere una reforma electoral. Encuestas serias, como las de Buendía y Márquez, muestran que cerca de ocho de cada diez personas (78%) están a favor de una reforma electoral y apenas 15% se opone. Defender una postura de rechazo absoluto a cualquier reforma es, simple y llanamente, la receta perfecta para perder antes de que empiece el partido.
Pero la razón más urgente es de fondo: el statu quo........© El Universal
