Palafox y Mendoza en tiempos de la 4T
La jefa de gobierno Clara Brugada acaba de convocar a la creación de un nuevo escudo de la Ciudad de México. Afirma que el actual “solo representa una parte de la historia de la capital, la de ciudad virreinal”. Llama a crear otro escudo, “que represente la historia y la grandeza de México-Tenochtitlan”.
El escudo de la ciudad llegó a manos de Hernán Cortés en 1523. No existían aún los portales del Zócalo. No existía tampoco la Catedral, ni el palacio virreinal, ni la mayor parte de las calles de lo que hoy llamamos Centro Histórico.
En las actas más antiguas del Cabildo aparecen calles de las que solo queda una vaga memoria. La calle Real, la calle del Agua, la calle del Hospital, la calle de Juan Catalán, la calle de Jaramillo, la calle de los Ballesteros, la calle de la Guardia, la calle de la Celada, la calle de las Canoas, la calle de los Bergantines y “la calle perpendicular a la de Iztapalapa”…
Hacía solo dos años que había caído Tenochtitlan. No nacía aún la Ciudad de México. Los viejos templos eran solo montones de ruinas. El Templo Mayor aún se hallaba en pie. Junto a las ruinas prehispánicas estaban las casas de los conquistadores, levantadas “a casamuro” —es decir, unas junto a otras, como si buscaran protegerse entre sí, según describe el cronista Arturo Sotomayor—, y no quedaba prácticamente nada de la capital del imperio mexica........
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