Ajolotizados y sin Chiquitibum
Si todo lo maquillan, los homicidios, las desapariciones, ¿por qué no iban a maquillar una ciudad en ruinas? Ocultar es la especialidad de estos gobiernos. Hace unos días la jefa de gobierno Clara Brugada anunció la empresa épica que su gobierno iba a emprender:
“Llenar de color lo que antes era gris, construir utopías, dibujar murales, transformar el espacio público, pintar de morado feminista”.
Así que mandó a cuadrillas enteras a pintar la orilla de las banquetas, los puentes peatonales y otras ruinas. La ciudad sigue igual de gris, y con los mismos problemas de agua, transporte, drenaje, alumbrado e inseguridad.
Quién sabe cuántos millones se han tragado los morados mundialistas. A un tráfico de por sí infernal se ha sumado ahora el ocasionado por los pintores de brocha gorda que cierran carriles para llevar a cabo la transformación, la magna obra con que México va a obsequiar al mundo.
El Metro echa humo, se inunda y presenta impetuosas cataratas en los días de la lluvia. El aeropuerto es un desastre (el otro, un chiste). Todos los servicios son insuficientes, las banquetas están hechas una ruina y en algunas calles hay baches que son trampas mortales.
“Lo que antes era gris” se halla cubierto de manera permanente por los toldos de colores de los vendedores ambulantes. Y no hablemos de los bloqueos, que son ya una forma de sobremorir en la CDMX.
Tuvieron años para prepararse para el Mundial, pero lo único que hicieron fue intentar esconder los coches, mediante el recurso de modificar el calendario escolar........
