La transición: un mapa del naufragio
La fallida democracia mexicana contenía una paradoja desde su fundación: es incomprensible sin las grandes movilizaciones contra el sistema hegemónico del último tercio del siglo pasado, pero la ciudadanía que las produjo fue desplazada por una partidocracia incapaz de comprender que, sin la centralidad de los ciudadanos, terminaría asfixiándola. Lo que está por verse es si la asfixia fue mortal o si algo se salva del naufragio.
Paralelamente, fue creciendo en ella la deformación populista. El obradorismo, formado por el maridaje avinagrado de los nacionalistas del viejo PRI y de la izquierda autoritaria, logró concitar un acuerdo entre ellos: rechazar radicalmente la democracia “neoliberal” y, al mismo tiempo, usarla para llegar al poder en donde hubiera elecciones de cualquier tipo. Era imposible concebir que esa fuerza política renunciara a la tradición autoritaria hegemónica y aceptara entrar en el terreno democrático. Aunque a la postre se le separó una corriente........
