México: Levantar la cabeza
Durante décadas, la política exterior mexicana se sostuvo sobre un principio que fue virtud en su momento y hoy es lastre: la neutralidad como coartada, la Doctrina Estrada como refugio moral. Aquella prudencia —forjada en un siglo de golpes de Estado y diplomacias coloniales— hoy corre el riesgo de convertirse en parálisis. El mundo ya no es un tablero de bloques rígidos, sino una constelación de inestabilidad y de poderes en disputa. Surge en estos momentos un nuevo órden mundial y no podemos quedarnos fuera de esta reorganización del planeta. En este escenario, quedarse quieto no es neutralidad: es irrelevancia.
Salvador Camarena lo dijo con una imagen tan incómoda como precisa. En su columna “Escenarios para una presidenta de cabeza fría” advirtió que “la Presidenta ha de sacar a México del aislamiento global en que fue cayendo con una política del avestruz que el expresidente Andrés Manuel López Obrador instaló”. El avestruz, ese animal que esconde la cabeza para no mirar el peligro, resume bien nuestra diplomacia de la últimas décadas: una voluntad de no ver, de no tomar postura, de no incomodar a nadie… y de no importar a nadie. Esto no es de ahora, Fox se peleó con Cuba y con toda........
