No vendas el Ferrari
A pesar de haber muerto seguía respirando. El muerto era un ambicioso abogado quien dejó de vivir la vida para ganar sonoros juicios multimillonarios y facturar fama y reconocimiento.
Julián necesitó de un infarto para asesinar a ese hombre adinerado y espiritualmente arruinado en cuyas prioridades nunca estuvo la familia y que había ganado todo cuanto podía exhibirse, mientras perdió lo que podía disfrutarse. Después dejó la profesión, vendió sus cosas, hasta el Ferrari y se fue al Himalaya. Allí, con los sabios monjes de Sivana aprendió 7 virtudes: cultivar la mente, tener propósito, el autodominio, la disciplina, respetar el tiempo, bondad y servicio, vivir el presente y........
