No se puede ser presidenta a medias
Si hoy terminara su sexenio, Claudia Sheinbaum pasaría a la historia como la presidenta que no fue.
Arrinconada entre Trump y López Obrador, atrapada entre los narcos y los radicales de su partido, la primera mujer presidenta de México pasaría a la historia por no haber podido ser presidenta del todo, por no haber podido ejercer en plenitud el cargo. Sería una catástrofe para ella y una derrota para las mujeres.
Presionada por Washington y Palenque, no puede dejar huella propia porque ha optado por navegar un frágil equilibrio en donde no termina de abrazar, pero no termina de romper. Si uno escucha sus declaraciones, parece que rompe con Trump y abraza a López Obrador. Pero si uno ve sus actos, las cosas se inclinan al revés.
A Trump le receta en la mañanera el “no subordinación”, el “no somos piñata de nadie”, el “somos un........
