Una cala de la Costa Brava
Alzo los ojos y te veo frente a mí. Sobre la arena. Tu cuerpo de estrella de los años cuarenta brillante como un anuncio de neón bajo el sol de última hora de la tarde. El sol que pide permiso para tocarte. El sol que le tiene miedo a tu piel morena cuajada de agujas de hielo y puñales sangrantes. En una cala cualquiera de la Costa Brava una Senyera ondea agotada sobre nosotros. Las barras rojas y doradas se agitan exhaustas. La leve brisa que querría ser Tramontana las mueve bajo los rayos del ocaso para enseguida bajar a deslizarse quemada, tan delicada, sobre las olas enanas del mar azul ahora, verde luego,........
