Petro y Trump, en líos por embelequeros
Según los académicos, ser ‘embelequero’ es meterse en guerras ajenas sin que lo hayan invitado. Cuando el Presidente cometió el infantilismo de recorrer 185 metros de la Quinta avenida de Nueva York con un megáfono pidiéndoles a los soldados gringos que desobedecieran a Donald Trump, le pregunté al prestigioso jurídico Ismael Enrique Arciniegas: ¿por qué su presidente Petro cometió esa irresponsable torpeza? Veloz, me respondió. “Por embelequero, por buscapleitos, por meterse en la guerra USA-Palestina sin que le tocara”.
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El embeleco de Petro al perifonear contra USA por la Quinta avenida de Nueva York se lo castigaron, lo metieron en la amarga lista Clinton, junto con Benedetti y su esposa, Verónica Alcocer. Fue un teso coscorrón al ego del petrismo. Punto.
Y apareció otro embelequero, Donald Trump, que decidió bombardear la geografía de Irán y sus petroleras. Allí se hizo un autogol porque hoy quiere retirarse y no tiene salida; al tiempo, en Texas y California, los americanos le están rechazando esa guerra. A Trump los iraníes lo tienen del cuello llamándolo: “Gringo agresor, fuera del estrecho de Ormuz”. Punto.
Ahora miremos la campaña presidencial. Escuché por TV a Humberto de la Calle decir: “No entiendo a Iván Cepeda ni su campaña, absurdo no conceder entrevistas, absurdo no debatir con sus rivales Paloma Valencia y el ‘Tigre’ De la Espriella”. Mientras tanto, el Partido Conservador y el Nuevo Liberalismo anuncian apoyar a la candidata Paloma Valencia, que crece en las encuestas.
Estamos a cincuenta y ocho días de la elección presidencial, aún no hay ganador, hagan sus apuestas.
Los expertos en análisis electoral dicen que Paloma Valencia está creciendo en apoyos políticos y fijo estaría en la segunda vuelta y que si ella enfrenta a Iván Cepeda, le ganaría la silla presidencial.
Un apunte simpático: cincuenta mujeres cívicas de Medellín le enviaron de regalo a Iván Cepeda un carriel antioqueño y veinticinco recetas para cocinar fríjoles. Punto.
En Semana Santa, desde los púlpitos católicos nos recuerdan estas palabras: “Perdónalos, Señor, porque no saben lo que dicen”, y esto sirve para muchos difamadores que por falta de discurso político recurren a la calumnia. Es bueno usar la autocrítica en los días santos.
Estamos a cincuenta y ocho días de la elección presidencial, aún no hay ganador, hagan sus apuestas, y colorín colorado...
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