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Entre el látigo y el aplauso

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En días pasados circuló una versión según la cual una directriz de la Presidencia de la República instruiría a las demás dependencias del Gobierno sobre mantener contacto solo con “los medios amigos”. Aunque finalmente no se concretó, esto no anula la pregunta de si tal cosa como una organización periodística así existe, pues la principal función de cualquiera en este oficio es informar de manera imparcial, sin favorecer un relato sobre otro. ¿Puede un “medio amigo” disentir, criticar e investigar a la administración de turno? Presume uno que no, por eso es considerado “amigo”. Deja de ser entonces un medio como tal, para pasar a convertirse en parte de la maquinaria de propaganda gubernamental, un instrumento al servicio del posicionamiento de un discurso oficial.

Hace unos días cerraron el programa de Blu Radio donde Ana Cristina Restrepo, Camila Zuluaga y Sebastián Nohra, entre otros, ejercían su derecho a incomodar en el acto crítico propio de cualquier espacio que mezcle opinión e información en una democracia. No tenemos certezas de que la Casa de Nariño........

© El Tiempo