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Cábalas, números, conjeturas, especulaciones

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07.03.2026

Una de las grandes dudas para este domingo es cómo quedarán repartidas las mayorías en el Congreso. A cualquiera que le preocupe el rumbo del país debería incumbirle este desenlace. Como muy pocas veces en el pasado, Colombia se está jugando el pellejo.

LÉELA PRIMERO

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Estoy hablando de la constituyente que está montando el Gobierno.

Pienso que ese proyecto, como está redactado, sienta las bases para que nuestro Estado de derecho, basado hoy en la separación de poderes, se convierta en un modelo de gobierno plebiscitario. A partir del cual las reformas futuras no tendrán su trámite legislativo ni su respectivo control judicial, sino que irán derecho a las calles, para ser sometidas a algún mecanismo de participación popular. Y donde, según sea el grado de populismo, el próximo gobierno las manejará a su antojo, como lo hicieron Hitler y Napoleón III.

¿Quién se atreverá a negarse a que sea una realidad aquella máxima de Pambelé, de que “es mejor ser rico y sano que pobre y enfermo”? ¿Qué persona diría que no? ¿Quién, si puede evitarlo, dejaría en manos del Congreso que estudie su conveniencia, y de las cortes, su constitucionalidad, en el marco de las capacidades del Estado, si todo se podrá aprobar obstruyendo una carretera y tapando una calle? No, señores. En ese nuevo país, todos seremos ricos y sanos y nadie pobre ni enfermo, por decisión popular.

Un gobierno plebiscitario jamás someterá sus decisiones a exámenes y reflexiones de legalidad y viabilidad. Apelará a las reacciones instintivas y emocionales de la gente, luego de que la constituyente que llegaría limpie de “elitismo institucional” el camino de la voluntad popular.

Por eso, asumiendo los riesgos de que estas cábalas resulten demasiado equivocadas, me aventuro en unas cifras de escenarios en los que aumentaría, o disminuiría, el riesgo de la constituyente.

Un gobierno plebiscitario jamás someterá sus decisiones a exámenes y reflexiones de legalidad y viabilidad

Ponderando las respuestas que me han dado diversas fuentes, los rangos de resultados estarían así, en curules de Senado: por debajo de la cifra más baja sería muy regular, y por encima de la más alta, gran resultado:

Pacto Histórico: entre 20 % y 25 %.

Centro Democrático: entre 16 % y 20 %.

Partido Conservador: entre 10 % y 15 %.

Partido Liberal: entre 10 % y 15 %.

‘Verdes’ y aliados: entre 12 % y 14 %.

Cambio Radical: entre 7 % y 9 %.

‘La U’: entre 6 % y 9 %.

NL, Mira, Dignidad y Compromiso: entre 3 % y 5 %.

Roy y Frente Amplio: entre 1 % y 3 %.

Salvación Nacional: entre 1 % y 3 %.

Dato importante: se pierde el umbral si no se saca un mínimo del 3 %. Y repito, las cifras mencionadas son cábalas. Por eso incluyo rangos, para medir escenarios malos, regulares y buenos. Ahora vamos a medir resultados ‘osos’ o ‘decorosos’ de las consultas, calculando que podría haber alrededor de 12 millones de votos.

Gran Consulta por Colombia (Cárdenas, Luna, Dávila, Galán, Valencia, Pinzón, Gaviria, Peñalosa, Oviedo): un resultado bueno sería de 6 millones de votos hacia arriba. Menos de 4 millones, ‘oso’, por la cantidad y relevancia de sus participantes.

Frente por la Vida (Roy, Quintero, Pineda, Torres, Bernal): bien si saca más de 3 millones de votos, suma cabalística que se autofijó Roy para llegar a primera vuelta con cierta autoridad moral sobre Cepeda. Muy mal de 3 para abajo.

Consulta de las Soluciones (Claudia López, Leonardo Huerta): muy bien si llega al millón. Muy regular si es por debajo.

Dicho lo anterior, los discursos de Petro contra la transparencia de las elecciones han sido inconsistentes, contraevidentes y difíciles de concretar. Por la idoneidad y probidad del señor registrador Hernán Penagos, y por la seriedad y profesionalismo de Alejandra Barrios al frente de la MOE (Misión de Observación Electoral), el país debe estar profundamente agradecido. Han estado al pie del cañón, respondiendo a cuanta duda errática ha pasado por la mente del Presidente para meter las elecciones del domingo entre dos grandes interrogantes de credibilidad.

Sabemos que, distinto a su nueva faceta de actor de cine, Gustavo Petro Urrego es, por excelencia, por ADN, por naturaleza y por entraña, un activista político. Lo que mejor hace es oposición y su nirvana es el caos.

Así nos tratará de entregar al país. En estado constituyente con arrocito en bajo. Ya dependerá de los colombianos si lo dejamos crudo, crecer o ahumar.

Entretanto... Nombres interesantes para el domingo por su trayectoria. Senado: Andrés Forero, n.º 1, o Rafael Nieto, n.º 2 (Centro Democrático), lista cerrada. Angélica Lozano, n.º 10, o Katherine Miranda, n.º 2 (Alianza Verde). Jorge Enrique Robledo, n.º 10, o Jennifer Pedraza, n.º 100 (de Mira, NL y Dignidad y Compromiso). Lina Garrido, n.º 6 (Cambio Radical). Cámara: n.º 101, Daniel Briceño (Centro Democrático). Catherine Juvinao, n.º 101 (Verde).

MARÍA ISABEL RUEDA

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