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¿Angies, Delcys, Julianas... y Lauras?

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26.04.2026

Cariñosamente muchos la bautizamos ‘Mini Delcy’, porque no solo Angie Rodríguez tiene un sorprendente parecido con Delcy Rodríguez –hasta comparten el mismo apellido–, sino que también han manifestado la misma lealtad y servilismo con sus respectivos jefes, por lo menos hasta que Delcy se volvió presidenta y hasta que Angie se rebeló.

LÉELA PRIMERO

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Hoy se confiesa desilusionada. Siempre ha estado cerca de Petro cumpliendo su papel de ‘Yes Woman’; su cabeza suele moverse con el impresionante compás de una persona enajenada de admiración con cualquier afirmación del jefe. Hasta ha enarbolado la bandera de la muerte que Petro exhibe frecuentemente en nombre de Bolívar. Hoy se sincera: “El Presidente perdió el norte”. Asegura que personas cercanas a él lograron envenenarlo contra ella. “Lo convencieron de que yo era paramilitar, dueña del fentanilo y del puerto de Buenaventura”.

A Angie, hay que decirlo, se le reconocía que, ante tanto despelote interno, lograba ordenar un poco el caos palaciego. Pero con el paso del tiempo, según versión de la propia Angie, una banda “de 20 personas” que rodea a Petro logró calumniarla y desprestigiarla. “Es una red fríamente organizada”.

Como en el libro ‘El principio de Peter’, le hicieron a Angie un “arabesco lateral”: la sacaron del Dapre para manejar el Fondo de Adaptación, con el atractivo de que la entidad maneja un presupuesto de un billón de pesos. Sin embargo, allí Angie ha operado a media marcha: el control de la inversión de billones quedó a cargo de su archienemigo Carlos Carrillo, director de la UNGRD, y los puestos de la nómina se los tiene trancados la Ley de Garantías.

Muy pronto, la rivalidad entre Angie y Carrillo comenzó a hacerse evidente; ‘Barbas’ se volvió personaje mimado de algunos medios y el motivo de diversión cada vez que aparecía un nuevo capítulo de esta guerra interna con Angie en el Gobierno.

'El Presidente perdió el norte'. Asegura que personas cercanas a él lograron envenenarlo contra ella. 'Lo convencieron de que yo era paramilitar, dueña del fentanilo y del puerto de Buenaventura'

Pero no eran los únicos que blandían sables. Comenzaron a adquirir protagonismo en esta guerra el actual jefe de Despacho, Raúl Moreno; la sucesora en el Dapre, Nora Mondragón. Y, desde luego, la inefable Juliana Guerrero, nombrada y desnombrada varias veces en este gobierno. Según Angie, maneja, con una hermana, “los hilos del poder”; a veces desde los helicópteros de la Policía en paseos personales. Su más reciente audacia fue falsificar los títulos que le permitieran ser “nombrable” en el Gobierno, y atornillarse en el consejo estudiantil de la Universidad Popular del Cesar. “Tiene un delirio por el poder y la plata”, dice Angie. En la misma línea la acusa de querer quedarse con el Dapre y el Ministerio de la Igualdad, donde ya las Guerrero tienen varios mojones burocráticos.

Carrillo y Angie se tienen denunciados mutuamente en la Fiscalía, por supuestos malos manejos en sus respectivas entidades. Angie insinúa que Carrillo y su combo le tenían montado un espía dentro de su entidad, para que, según conversaciones grabadas, actuara como un ‘caballo de Troya’ e hiciera “llover candela” sobre ella.

Angie acepta hasta haber pagado un chantaje de 20 millones y que hubo un segundo intento de sacarle más plata. No opino sobre las causas que la llevaron a pagar. Solo cuento que entre las varias vicisitudes que he tenido en la vida, me negué rotundamente a ceder al chantaje del entonces ‘Chiquito Malo’ en poderoso cargo del Estado, a costa de la seguridad de mis hijos y de la mía. El paso del tiempo me lo cobró de la manera más dolorosa. De eso existe versión escrita que le solicité a un amigo guardar en su caja fuerte. Yo no tenía nada que ocultar. No soy chantajeable. ¿De pronto, Angie sí?

En varias ocasiones de sus testimonios ante diversos medios, Angie prefiere callar. 1) “¿Usted le comentó al Presidente lo de los títulos falsos de JG?”. “Sí”. ¿Y qué dijo?: “No quiero entrar en detalle”. 2) “De todos, Juliana Guerrero es la más mala: se mueve bajo las sombras del poder, pero no quiero hilar delgado con ella, tiene fichas”. 3) “¿Por qué amasó tanto poder JG?”. “No quiero hablar de eso”. 4) “¿Conocía a Wilmer Mejía? (exdirector de Inteligencia Nacional y actual Uiaf). “Nunca me inspiró confianza. No quiero hablar de eso”. 5) “No quiero entrar en detalles sobre quién se quiere robar el Fondo de Adaptación”. 6) “Fui representante del Gobierno (con Benedetti) para el cierre del ciclo de Ralito. Tampoco quiero hablar de eso”. 7) Periodista insiste: “¿Por qué cree que Petro ha sido tan especial con Juliana Guerrero”? “Dios mío. No quiero hablar de eso”.

Ante el ciclón creado por la chiva de ‘Semana’, el Presidente, tan divagante como siempre, se apresuró a responder: “Ninguna de las personas mencionadas en la entrevista con Angie Rodríguez ha tenido o tiene alguna relación sentimental conmigo”.

Iván Cepeda recurrió a una de sus clásicas evasiones: “Hay que hacer una investigación a fondo”.

No extrañaría que la siguiente en hablar sea Laura Sarabia.

MARÍA ISABEL RUEDA

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