El país que Petro dejó en ruinas
En la antigua Grecia, el general sin honor que sabía que iba a perder aplicaba la tierra arrasada: quemaba campos, envenenaba pozos y destruía caminos para que el vencedor no pudiera gobernar. Gustavo Petro ejecutó esa estrategia con método. No improvisó. Arrasó.
Abelardo De La Espriella no recibe un país. Recibe un escombro. El déficit fiscal más grande de la historia, reservas energéticas en caída libre, salud y educación destrozadas y vastas regiones entregadas a la delincuencia. Los desafíos no son de gestión ordinaria. Son de supervivencia nacional.
El primero es el golpe que la izquierda ya está fraguando. Por primera vez en la historia reciente un presidente saliente se niega a reconocer al entrante. Petro proclamó “desobediencia civil”, advirtió que De La Espriella “no duraría los cuatro años” y sembró la mentira del fraude electoral que jamás pudo demostrar.
No es oposición legítima. Es una invitación abierta a la desestabilización. Las disidencias, el ‘clan del Golfo’ y........
