menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Viceversa

9 0
09.04.2026

Algunos oficios, entre ellos el arte, requieren de personas que profesen cierto grado de insensatez. Pero eso no basta, a veces es necesario, además, hacerse las preguntas equivocadas. No aspirar a la normalidad, esa manera razonable y estéril de adaptarse al mundo.

(Le puede interesar: ‘Harmonia mundi’).

Entre ires y venires, sin darnos cuenta, pasamos la mitad de la vida tratando de huir y la otra mitad tratando de encontrarnos. Después de vivir unos años en Nueva York, me di cuenta de que prefería ser turista que emigrante. Leer es otra forma de viajar. Viajar, una forma de leer al mundo. La imaginación vuela más lejos en una hamaca que en un avión.

La contemplación es una vocación inútil, que nos salva de ser productivistas irredentos. El arte y la ciencia necesitan del misterio. Para ser creativos, primero hay que aprender a escuchar al mundo. Ideas opuestas, tradición vs. modernidad, historia vs. mito, pueden llevarnos a descubrir la existencia de una tercera orilla, una forma liberadora de pensamiento no amarrada a la lógica cartesiana.

Las abuelas nos contaban vívidos cuentos de espantos. Esa imaginación desbordada la buscamos al crecer en la literatura fantástica.

Prefiero la quietud de un colibrí suspendido en el aire al vértigo del predador tras su presa.

“La imaginación al poder” es la ruina de la imaginación condenada a ser esclava del poder. El arte quizá no dé respuestas, pero mantiene viva la capacidad de asombro.

Siguiendo a Antonio Tabuchi, podemos decir que la vida es una larga cadena de pequeños equívocos sin importancia.

Ahora, el arte viene con un manual de instrucciones dadas por las industrias creativas en busca de utilidades como objetivo principal, mientras muchas instituciones culturales en el mundo se ahogan en la tristeza burocrática.

El trabajo intelectual amarrado a la búsqueda de contratos donde más que libertad hay obediencia, ánimo de lucro, instrumentalización del arte, propaganda, o corrección política.

Los artistas que tienen alma y estómago, enfrentados a la precariedad y la competitividad. La IA acentuará el dominio del capital sobre el espíritu.

Mientras más viejos nos hacemos, menos nos acordamos de todo, pero más nos aferramos a los recuerdos. No necesito escribir, necesito recordar. Por eso escribo. La memoria no es el pasado de donde venimos, sino lo que permanece en el futuro.

Siguiendo a Antonio Tabuchi, podemos decir que la vida es una larga cadena de pequeños equívocos sin importancia.

Salir al mundo sin miedo a extraviarse. No hay regreso. Todo da al olvido.

(Lea todas las columnas de Iván Benavides en EL TIEMPO, aquí)


© El Tiempo