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La variable oculta

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08.04.2026

En estadística, una variable oculta es un factor que no aparece directamente en los datos, pero que explica los resultados que sí vemos. En el sistema financiero, las historias suelen contarse con números: utilidades, indicadores de cartera, solvencia y crecimiento. Son cifras necesarias, pero no siempre alcanzan para explicar lo que realmente ocurre detrás de una entidad. En el caso del Banco Agrario, de hecho, una parte importante de su papel en el país ocurre fuera del radar de esas mediciones.

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Sucede en lugares donde la banca tradicional no siempre llega o donde hacerlo implica asumir riesgos que pocos están dispuestos a tomar, cubriendo así una falla de mercado.

Mientras buena parte del sistema financiero se mueve en mercados consolidados, el Banco Agrario opera en la frontera de la inclusión financiera: allí donde hay un pequeño productor que necesita crédito para sembrar, donde una comunidad rural requiere servicios financieros básicos o, simplemente, donde no existe otra entidad bancaria. No es casualidad que hoy concentre más del 50 % del microcrédito en el país.

Para lograrlo, el Banco trabaja con un apetito de riesgo mayor que el promedio del sistema financiero, una decisión que, en la práctica, significa abrir la puerta del crédito a miles de productores que de otra manera no tendrían cómo financiar su actividad.

Hay otro dato que dice mucho sobre esa lógica institucional, aunque pocas veces se mencione: entre 2023 y 2025 el Banco Agrario generó un dividendo social de 441.000 millones de pesos que benefició a más de 1,3 millones de familias. Estos recursos no se suman a las utilidades; se destinan a provisiones adicionales y a gastos sociales, como, por ejemplo, cobijar con alivios y plazos a los afectados por emergencias económicas. En muchos casos, somos la entidad financiera con el mayor número de pequeños productores en las zonas afectadas.

El Banco Agrario ocupa un lugar particular dentro del sistema financiero colombiano y en la vida de millones de colombianos.

Ese es, en el fondo, un recordatorio concreto de que el valor de un banco público no se mide únicamente en rentabilidad financiera, sino también en impacto social.

Ese impacto se amplía cuando el Banco actúa como articulador de políticas públicas. A través de alianzas con entes territoriales, se han puesto en marcha mecanismos como los convenios de tasa compensada, que permiten reducir los costos del crédito para los productores. En el actual gobierno se han firmado 154 de estos acuerdos. A esto se suman iniciativas con entidades como el Icetex, para impulsar a jóvenes emprendedores, y con la Agencia para la Reincorporación y la Normalización, para fortalecer proyectos productivos de firmantes de paz.

Pero quizá la dimensión más elocuente del trabajo de la entidad esté en su presencia territorial. El Banco Agrario tiene cobertura en el 99 % del país y cuenta con más de 27.000 canales físicos, entre oficinas, cajeros y puntos BAC Más Cerca. En 455 municipios es la única entidad financiera presente. En esos lugares, la existencia de una oficina bancaria no es un detalle menor: es la diferencia entre estar dentro o fuera del sistema financiero.

Esa presencia no es estática. También nos movemos hacia nuestros clientes. A través de más de 97.000 brigadas comerciales, hemos recorrido el territorio y atendido a cerca de 740.000 personas. En muchos casos, estos espacios representan el primer contacto de comunidades rurales con servicios financieros formales.

Incluso las oficinas han empezado a cumplir un papel que va más allá de la atención bancaria. Al desplegar redes wifi en el 80 % de las sucursales, el Banco Agrario convirtió sus sedes en espacios de conectividad para las comunidades rurales. Ya registramos más de 1,3 millones de conexiones y cerca de 300.000 usuarios únicos.

Nada de esto suele aparecer cuando se habla de banca. Pero explica por qué el Banco Agrario ocupa un lugar particular dentro del sistema financiero colombiano y en la vida de millones de colombianos. Porque, como ocurre en estadística, los resultados visibles casi siempre dependen de variables que no siempre están en la ecuación.

* Presidente del Banco Agrario de Colombia


© El Tiempo