El país de las ‘maravillas’
Ningún gobierno en Colombia sale bien librado. No obstante nuestra nativa resiliencia, los problemas estructurales que se padecen hacen imposible para cualquier administración entregar un balance suficientemente satisfactorio de su gestión. Lo que se espera y se exige es que por lo menos el gobierno saliente deje un país mejor que el que heredó. Nada fácil tasar los naufragios de la esperanza al final de los periodos presidenciales y compararlos entre sí.
El crónico fracaso total o relativo de los gobernantes, más que calculistas, lo que tiene son dolientes. La entrega política del mando que empieza el último 20 de julio del cuarto año del presidente de turno se ha reservado como la oportunidad última para esbozar una síntesis de los logros y de los desafíos resueltos. Ceremonia colectiva que sirve de ropaje al momento de mayor soledad e inocultable tensión para el mandatario. Frente a los presentes y futuros ciudadanos, el último testimonio, si no cuenta con realizaciones de peso, evocará inexorablemente un ataúd........
