La estrategia del caracol
En una democracia sana, la confianza no se decreta ni se declara por un acto de fe ciega: se construye a partir de la transparencia, la coherencia y la disposición a rendir cuentas. Por eso resulta preocupante —y profundamente revelador— cuando un político opta por rehuir el debate público, limitar sus intervenciones a escenarios controlados y evitar el contraste abierto de sus ideas. No se trata de un simple estilo de comunicación; es un síntoma de una forma de entender el poder que desconfía de la ciudadanía y proclama la posesión absoluta de la verdad.
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El debate público no es un ritual vacío. Es el espacio donde las propuestas se someten al escrutinio, donde las contradicciones salen a la luz y donde los ciudadanos pueden evaluar la solidez intelectual y ética de quienes aspiran a gobernarlos. Un político que evade ese ejercicio renuncia, en la práctica, a uno de los pilares de la democracia. Prefiere el monólogo al diálogo, la consigna al argumento, la adhesión acrítica al........
