‘Participación indebida’
Señor Director:
Acerca de su editorial dominical, la intervención del Presidente en el proceso electoral, en abierta contradicción con las prohibiciones constitucionales que lo obligan, es una desviación grave del comportamiento que exige la jefatura del Estado y constituye una actitud incompatible con la dignidad del cargo que ostenta.
Cuando el propio Presidente banaliza prohibiciones expresas y presenta el orden constitucional como un obstáculo menor, desnaturaliza el pacto que hizo posible su llegada al poder. En ese acto, usurpa el poder en su sentido más profundo, al vaciar de contenido los límites que le dan legitimidad.
Más grave aún es la insistencia en esa conducta, acompañada de una actitud de desafío a las instituciones de control, como si estas fueran adversarios y no garantías del sistema democrático.
Hoy enfrentamos la erosión de las normas republicanas desde la cúspide del poder, el consiguiente deterioro del orden institucional y el uso indebido de los recursos del Estado con fines políticos. Cuando las reglas pierden su fuerza vinculante, lo que emerge es incertidumbre, desorden y el riesgo de un poder sin límites que deriva en caos.
Aquí se trata de si el poder seguirá sometido a la ley o si la ley comenzará a someterse al poder.
Emili Quintero Castillo
¿Para qué sirve el vicepresidente?
Señor Director:
Los vicepresidentes de Colombia en la historia reciente –según algunos expertos– no tienen relevancia. Suman votos porque son elegidos por cuatro años amparados por los candidatos presidenciales con más visibilidad. La ley dice: en caso de viajes, enfermedad, renuncia, destitución o muerte, el ‘vice’ reemplazará al Presidente. En este país no se cumple, porque el segundo del jefe de Estado es el ministro del Interior en su ausencia. Sus funciones son básicas, como eventos internacionales, asesorías y demás cuestiones menores. Las mujeres repiten en las últimas elecciones, una afro, otra indígena. Lo nuevo en la gran consulta del 8 de marzo es un ‘vice’ diverso que tendría funciones diferentes. El voto en blanco sumó 1’600.000. Sí sirve, aunque los desinformados lo duden.
Helena Manrique Romero
Defender TransMilenio
Señor Director:
TransMilenio, con sus más de 25 años, le cambió la cara a Bogotá y fue un ejemplo para otras ciudades. Es realmente un sistema muy diferente a lo que fue el de la ‘guerra del centavo’, que los jóvenes de hoy no tuvieron que vivir. Buses viejos, busetas con una sola puerta, con gente colgando… Las mujeres sometidas a indignantes toques, cosquilleo, etc.
TransMilenio no es aún lo ideal, pero está muy lejos de aquel transporte. Por eso debemos cuidarlo, defenderlo y mejorarlo. Los colados, como en la estación de Modelia, que tienen camino real por la parte occidental y suben a la estación sin control y desafiantes, son una vergüenza de la falta de civismo y de la “viveza”. Y no respetan a los guardias privados. ¿No será posible mayor presencia policial con comparendos a la cédula? Con un solo día en la estación se paga lo que ganan dos uniformados. Que la policía y la Alcaldía coordinen. Y habrá mayor seguridad.
Lucila González de M.
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