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Un grito desde Providencia

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24.03.2026

Sí, dan ganas de gritar, como lo dice Ricardo Silva en su columna de opinión en EL TIEMPO, que tituló Gaslight, en la que pone el dedo en una de las peores llagas que nuestro país viene sufriendo: la crisis en la prestación del servicio de salud. Gritar al contar tristes historias desde la Isla de Providencia y llorar profundamente, como hoy lloran muchos de los habitantes de este territorio insular olvidado por el Gobierno.

Marisa Barker era una luz para su familia y para la comunidad, con un corazón gigante y lleno de amor, que no aguantó la espera de seis días para que la Nueva EPS la trasladara a un hospital de mayor complejidad, dada la atención especializada que requería. Hoy su familia está destrozada por su partida, producto de la negligencia de la Nueva EPS y del hospital de la Isla de San Andrés, que la dejaron esperando la atención que necesitaba, y esa espera le costó la vida. Tenía 48 años. Su vida valía; su ausencia duele.

Durante la manifestación, los habitantes de Providencia rechazaron los atropellos de la Nueva EPS. Foto:Cortesía Clara Ramírez

Como dice su hermana Malka Barker, fue una cadena de indiferencias, excusas y falta de humanidad. Se requería que el avión ambulancia que traslada a los pacientes de la isla al continente hiciera su trabajo, pero la respuesta que recibieron fueron promesas vacías, mentiras y retrasos en la prestación de un servicio que no es un ‘regalo’ que dan o niegan funcionarios; ellos sí, con un corazón muy pequeño, pese a que es su obligación, porque es un derecho constitucional, fundamental e irrenunciable consagrado en la Constitución Nacional. Esta última, otra posible futura víctima de la politiquería del Gobierno y su candidato presidencial, que buscan continuar avasallando al país a través de una Asamblea Nacional Constituyente.

Las tutelas por la mala prestación del servicio de salud en la isla se han duplicado, pero parece que ponerlas ya no sirve para nada. Sugey Barker, prima de Marisa y quien hace una importante labor de servicio social en la isla, afirma que están represadas remisiones a hospitales (sobre todo de Barranquilla) para la atención y el seguimiento, lo que compromete la vida de los isleños, y pregunta: ¿dónde está el cumplimiento de las decisiones judiciales que cobijan los derechos de los usuarios?

Señores candidatos presidenciales: ¿les preocupa esta isla o no la tienen en sus mapas de campaña, dado que aquí el número de habitantes no da para muchos votos?

En meses pasados, la víctima fue un bebé de diez meses que falleció por falta de insumos idóneos para su atención en el Hospital de Providencia y por su no traslado a tiempo.

Carl Britton, presidente de la Veeduría Providence Health Watch, denuncia que muchos pacientes oncológicos no han recibido los tiquetes aéreos que, por obligación, debe proveer la Nueva EPS para ser trasladados a Barranquilla para ser atendidos por especialistas. Tampoco los han recibido personas con cirugías programadas, que por esta razón perdieron citas que tardaron meses en conseguir. Los más afectados son las personas de la tercera edad, los niños y las mujeres embarazadas. Para protestar por esta delicada situación, se realizó una marcha en la isla el martes 24 de marzo, a las 3:30 p. m., que buscaba defender el derecho a la vida, que es inviolable. Señores candidatos presidenciales: ¿les preocupa esta isla o no la tienen en sus mapas de campaña, dado que aquí el número de habitantes no da para muchos votos?

Los usuarios de la Nueva EPS en Providencia aseguran sentirse abandonados por el Estado. Foto:Cortesía Clara Ramírez

La familia de Marisa, mi familia, porque ella era la hermana de mi esposo, exige respuestas, verdad, justicia, por ella, por su memoria y por todos los pacientes de la isla de Providencia que siguen siendo abandonados por un sistema secuestrado por gente indolente y presa de los cálculos políticos. Sí, Ricardo, dan muchas ganas de gritar porque es inhumano jugar de esta forma con la vida de las personas.

Comunicadora Social - Periodista


© El Tiempo