Los desacuerdos matan
Un país que no logra ponerse de acuerdo sobre el tipo de nación que quiere no está en desacuerdo, está en guerra contra sí mismo. Las elecciones pasadas nos recordaron que seguimos separados por visiones aparentemente irreconciliables. La de junio no fue una elección entre candidatos presidenciales, fue un diagnóstico sobre cuánto nos cuesta acordar.
(Le puede interesar: La injusticia por mano propia).
Colombia lleva más de dos siglos construyendo una identidad nacional que nunca termina de cuajar. No es una paradoja nueva, puede ser un defecto genético. Es, a la vez, el resultado de una historia que nos enseñó a dividir antes que a construir. Primero nos separamos por origen –el criollo, el mestizo, el mulato–; luego por bando –realistas o patriotas, centralistas o federalistas, liberales o........
