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La profesión médica se equivoca

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28.12.2025

Las condiciones de los médicos en España son notablemente miserables. Está documentado y más que documentado que el trabajo de los especialistas médicos en España sufre de retribuciones bajas, jornadas laborales que atentan contra la salud de los pacientes y profesionales y una carga asistencial que no se puede sostener en el tiempo.

Un estudio de 2018 del Hospital Central de Nueva York afirmó que la profesión con el mayor número de suicidio es médico, con una tasa doble que el resto de la población general. Dejando a un lado las espantosas condiciones que suponen trabajar en el sistema sanitario estadounidense, resuena una realidad que no reconoce fronteras: el ejercicio de la medicina se ve impedido por condiciones de miseria.

En el año 2025, esto no es ajeno para el resto de la población. Los medios de comunicación se hacen eco de las distintas manifestaciones huelgas que han convocado los sindicatos médicos este año, todo a raíz de la propuesta del Ministerio de Sanidad (encabezado por Mónica García, Ministra de Sanidad por el grupo parlamentario Sumar) de modificar el Estatuto Marco del personal estatutario de los servicios de salud, documento que regula las condiciones laborales de estos profesionales.

El rechazo a esta propuesta ha sido mayoritaria entre la profesión médica. El Foro de la Profesión Médica, compuesto por sindicatos (CESM), estudiantes (CEEM), la organización médico colegial (OMC), especialistas (FACME) y decanos (CNDFME) ha explicitado de forma unánime su rechazo. También lo han hecho así otros sindicatos regionales.

Estas organizaciones reafirman la necesidad de que exista un estatuto marco propio de los médicos, con un marco regulatorio que les conceda mejores salarios, mayor conciliación y acabe con las guardias de 24 horas. La Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM) ha presentado al Ministerio en numerosas ocasiones un “contra-borrador”, un Estatuto Propio de la Profesión Médica y Facultativa, recogiendo los principales puntos que consideran importantes que aparezcan en el texto.

Las manifestaciones hasta ahora convocadas resaltan estas exigencias que a menudo se dirigen de forma personal a Mónica García, preguntándose por qué ha abandonado a los médicos si ella misma lo fue antes de ser Ministra.

La respuesta a esto debe ser abordada por la profesión médica si quieren que estas manifestaciones den algún fruto. De momento están voluntariamente solos, al priorizar su profesión por encima de la clase.

Se han escrito ríos de tinta sobre por qué la propuesta de modificación del Ministerio es insuficiente, siempre asentada en la premisa de que los médicos tienen unas “condiciones de formación y responsabilidad especiales” que deben ser reguladas en un documento propio. De hecho, CESM y SMA han afirmado que los médicos no tienen una representación justa en los sindicatos mayoritarios, en los que creen que no se lucha por sus intereses.

“Formación y responsabilidad especial” indica que como el médico tiene una responsabilidad más importante que la que sostiene enfermería, administración, terapia ocupacional o limpieza, el sueldo debe ser mayor. Este es el axioma que sostiene la idea de un estatuto propio: más importancia, más salario. Si se tratase únicamente de conseguir una mejora de las condiciones salariales, la reclamación no sería “¡estatuto de los médicos!” sino “¡un mejor estatuto!”.

Este orgullo ignora la realidad material en la que existe la clase médica. Un médico y un enfermero pertenecen a la misma clase. Un médico y un barrendero también. Toda persona que no posea medios de producción, que gane un salario y tenga que trabajar para poder seguir........

© El Salto