La sociedad civil pide a España dar la batalla por un presupuesto europeo verde y social
Opinión La sociedad civil pide a España dar la batalla por un presupuesto europeo verde y social
Mientras la atención pública sigue centrada en las guerras, las crisis políticas y los vaivenes de los mercados, en Bruselas se está negociando una decisión que condicionará buena parte de las políticas europeas de la próxima década: el presupuesto de la Unión Europea para el periodo 2028-2034. La próxima cita clave tendrá lugar los días 18 y 19 de junio, cuando el Consejo Europeo celebre un primer debate político sobre el futuro presupuesto. Aunque todavía no se tomarán decisiones definitivas, empezarán a definirse las posiciones de los Estados miembro y las prioridades que marcarán el resto de la negociación. En este contexto, una coalición de 19 organizaciones de la sociedad civil hemos enviado una carta al Gobierno español para reclamar una posición más ambiciosa en favor de la transición ecológica, la cohesión social y el impulso de las tecnologías limpias.
Y es que la disputa no gira únicamente en torno a cuánto dinero habrá para cada cosa. Frente a la falta de confianza en la gestión comunitaria y las reticencias a aumentar adecuadamente el tamaño del presupuesto, la pregunta que resta es quién asumirá el coste de las nuevas prioridades europeas. Defensa, industria y competitividad reclaman cada vez más espacio presupuestario con menos salvaguardas ambientales, mientras cohesión territorial, Política Agrícola Común (PAC) y transición justa pierden protagonismo.
La propuesta de la Comisión Europea, siguiendo el esquema de los Next Generation, presenta un presupuesto artificialmente inflado, que se queda corto si se descuenta la inflación y el pago de la deuda común pendiente. Además desencadena una profunda reorganización de los fondos europeos mediante los nuevos Planes de Colaboración Nacionales y Regionales (PCNR), que concentrarían en una única rúbrica instrumentos hasta ahora separados.
Se ha criticado mucho la centralización en los Estados y la Comisión el diseño e implementación de varios fondos clave, como agricultura, pesca o cohesión. Aunque se han incorporado enmiendas que refuerzan el rol de las regiones y ciudades, tratando de asegurar la participación de actores como la sociedad civil en el proceso, siguen siendo insuficientes y vagas en los párrafos claves de la regulación.
Además la tensión entre la flexibilidad que se gana al reagrupar muchos fondos en uno sólo, y la predictibilidad y garantías que permitían un presupuesto más compartimentado, está siendo un foco intenso de debates, en los que tanto el Parlamento Europeo, como los estados miembro (especialmente a través del Consejo Europeo), quieren hacer valer sus intereses.
Frugales contra amigos de la cohesión
La principal línea de fractura enfrenta a los llamados países “frugales” —Alemania, Países Bajos, Suecia o Dinamarca— con los denominados “Amigos de la Cohesión”, entre los que se........
