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Quince años después del 15M: de los “indignados” al país expulsado de sus casas

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15.05.2026

Opinión Quince años después del 15M: de los “indignados” al país expulsado de sus casas

El 15 de mayo de 2011, miles de personas ocuparon plazas en todo el Estado bajo una consigna sencilla y devastadora: “No somos mercancía en manos de políticos y banqueros”. Aquella frase resumía una intuición colectiva que el tiempo ha confirmado con una crudeza difícil de exagerar: la crisis no era un accidente ni un simple ciclo económico desafortunado. Era la consecuencia lógica de un modelo que había convertido derechos básicos en activos financieros y la vida cotidiana en terreno de extracción.

Quince años después, la pregunta incómoda no es si el 15M tenía razón. La pregunta es hasta qué punto nos quedamos cortos al imaginar lo que venía. Porque si en 2011 la vivienda ya era una emergencia social, hoy se ha convertido en el principal mecanismo de expulsión y disciplinamiento de buena parte de la población y la mayor fuente de desigualdad social. Una generación entera vive atrapada entre alquileres imposibles, salarios precarios, habitaciones compartidas y una sensación permanente de inestabilidad, mientras fondos de extracción, grandes tenedores, rentistas e inversores han perfeccionado el negocio.

La burbuja inmobiliaria explotó, pero el modelo nunca cayó, solo cambió de forma.

Del estallido hipotecario al negocio del alquiler

En 2011 el paisaje era el de los desahucios hipotecarios. Familias perdiendo sus viviendas por perder el empleo en plena crisis financiera. Personas avaladas por padres y madres jubilados que también perdieron sus viviendas por ello, suicidios, ejecuciones diarias y bancos rescatados con dinero público mientras miles de personas seguían arrastrando deudas de por vida con un futuro secuestrado incluso después de perder su casa.

Nacida en Barcelona en febrero de 2009, en este marco emergió con fuerza la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, convertida gracias al 15M en uno de los movimientos sociales más importantes de la Europa contemporánea. La PAH hizo algo que parecía imposible: transformar el miedo individual en organización colectiva. Donde había vergüenza, construyó comunidad. Donde había culpa, señaló responsables. Donde el sistema hablaba de morosos que habían estirado más el brazo que la manga, la PAH habló de familias expulsadas por un modelo financiero depredador.

La PAH hizo algo que parecía imposible: transformar el miedo individual en organización colectiva. Sus asambleas siguen siendo espacios de politización popular

Sus asambleas fueron, y siguen siendo, mucho más que espacios de asesoramiento, fueron lugares de politización popular. Personas que jamás habían militado aprendieron a leer cláusulas hipotecarias, negociar con bancos, parar desahucios y enfrentarse públicamente a entidades financieras. La vivienda dejó de verse como un fracaso individual para entenderse como un conflicto político.

Mientras muchos partidos seguían tratando los desahucios como daños colaterales inevitables, la PAH colocó el derecho a la vivienda en el centro del........

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