La crisis humanitaria en Ceuta urge a pensar en la memoria de las víctimas
Opinión La crisis humanitaria en Ceuta urge a pensar en la memoria de las víctimas
Un mes después ya no hablamos de emergencia ni de crisis, pero aún cerca de 5.000 personas (según estimaciones) esperan en Ceuta a ser escuchadas, a una solicitud de asilo, o a un futuro incierto en el país del que salieron. La mayoría de ellas, unas 1.500 según los últimos datos facilitados el 26 de agosto por el Gobierno, son menores. Niños y niñas en situación de desamparo. Expuestos a abusos y violencia. Niños y niñas a los que no se protege. A algunos los hemos visto llorar desconsoladamente. A todos, deambular por unas calles lejos del lugar de protección que todo niño y niña debería tener.
Las miles de personas que cruzaron desesperadamente a Ceuta y, en menor medida, a Melilla, lo hicieron en busca de un trabajo, de una mejora en sus condiciones de vida, ante la promesa, engañada o no, de una oportunidad para migrar sorteando unas políticas migratorias que violentan la vida y los derechos humanos.
Nadie arriesga su vida, mucho menos la de aquellos a quienes ama, si no ha valorado antes todas las opciones seguras
Cruzar nadando con tu hijo a hombros o porteando a tu bebé no debe ser una decisión fácil. Nadie arriesga su vida, mucho menos la de aquellos a quienes ama, si no ha valorado antes todas las opciones seguras. Solo cuando estas no existen y el futuro es un privilegio, tan solo un tiempo verbal, se pone una en manos de la muerte con la esperanza de que, esta vez, no le toque a ella.
La cuestión nunca fueron las personas que entraron o las que aún permanecen. La cuestión es si podemos seguir soportando la muerte a las puertas de Europa. Si podemos seguir permitiendo las muertes en Ceuta o Melilla, en el Atlántico o en el Bidasoa. Si podemos sostener el dolor de unas familias que lloran a sus hijos, de los que no tienen noticias. De quienes manejan la incertidumbre, la misma que manejan aquellos que emprendieron la migración ante un viaje nada seguro y totalmente incierto. De comunidades completas que lloran a sus jóvenes. El dolor de la búsqueda que no acaba.
Las imágenes de los GEAS de la Guardia Civil entrando al mar a buscar cuerpos son aterradoras. Como lo es la de los cuerpos que se encuentran en la morgue a la espera de ser identificados
No podemos entender el dolor de esa desaparición. De una muerte sin confirmación. De un cuerpo que yace en el fondo de un mar que lo tragó. O quizás en una tumba sin nombre, en el cementerio de un municipio del que ni siquiera han oído hablar, en cualquier ciudad de frontera. Cómo manejar la esperanza de una llamada que no llega. Una noticia. O verlo aparecer, con la pesadumbre del que no consigue su objetivo, por el umbral de la puerta.
Las imágenes de los GEAS de la Guardia Civil entrando al mar a buscar........
