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El manifiesto de Palantir en la era del fascismo cibernético

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24.04.2026

Análisis El manifiesto de Palantir en la era del fascismo cibernético

El crítico cultural marxista Fredric Jameson nos advertía de cómo una de las formas culturales del capitalismo tardío era el ciberpunk. Los relatos, novelas, series, películas y demás cosmovisiones ciberpunk suelen presentarnos un mundo tecnificado a través de la cibernética. Es decir, nos suelen describir una revolución digital (la cual estamos viviendo desde hace años) potenciada exponencialmente. En el ciberpunk los sujetos humanos han dejado de parecerse al hombre de Vitruvio de Leonardo Da Vinci para acercarse al cyborg de Ghost in The Shell. Si bien es cierto que estamos alejados aún de convertirnos en esos cyborgs de la ficción ciberpunk, la identidad del hombre blanco burgués se ha visto tambaleada igualmente, cada vez más, por esta nueva materialidad y su potencialidad de cambio.

Siguiendo con los reflejos entre esta forma cultural y la realidad material de donde surge, no debemos olvidar que el ciberpunk sigue describiendo un sistema capitalista acelerado y mutado hasta sus últimas consecuencias. En muchas ficciones de este tipo los estados nación burgueses abandonan su forma adquirida en la modernidad para abrazar una nueva alianza, conformando así los llamados Gobiernos-Corporaciones, qué, paradójicamente, empiezan a ser también reales en la no-ficción. Dentro de esta alianza, que cierto es, no es del todo nueva, pues siempre ha habido una conexión evidente entre los medios de producción tecnológicos y los estados, surgen figuras tan siniestras como la empresa Palantir; y también uno de los epicentros del poder burgués-tecnológico como es Silicon Valley.

Hace unos días Palantir generó un revuelo tremendo publicando un breve manifiesto sobre su postura ideológica, o más bien, sobre su cosmovisión del mundo. En esta serie de mandamientos basados en el libro The Technological Republic: Hard Power, Soft Belief and the Future of the West, escrito por el CEO de esta misma empresa Alex Karp y Nicholas W. Zamiska, Palantir nos describe sin tapujos el papel que las Big Tech deben tener para continuar manteniendo por un lado el poder burgués y, por otro, fortalecer de nuevo una hegemonía estadounidense-occidental que se ve en riesgo a causa del auge de potencias rivales como China. 

El sociólogo William I. Robinson lleva tiempo advirtiendo sobre un proceso de militarización a escala global. Si seguimos los flujos de capital, como él mismo analiza en su libro Mano Dura, observamos un crecimiento  paulatino de las inversiones dirigidas hacia Silicon Valley y hacia polos tecnológicos similares en Europa, Rusia y China.

La alianza entre presupuestos estatales, los complejos militar-industriales y las empresas tecnológicas es un hecho que nos advierte de dos cuestiones. Por un lado, la fijación de la clase capitalista hacia un mercado bélico muy rentable del que extraer plusvalía a través de la guerra. Por otro, una funcionalidad social evidente inserta en esta alianza: el control social y la represión preventiva de los movimientos sociales que la clase trabajadora alza y alzará en esta nueva época de conflicto con la burguesía.

Como Alberto Toscano argumenta, el fascismo debe comprenderse como un continuo histórico-político ligado al imperialismo y sus diferentes formas de someter a poblaciones enteras

Sin embargo, Silicon Valley y la hegemonía de sus magnates (Musk, Peter Thiel, Zuckerberg...) nos debería preocupar no simplemente porque estén apoyando ideas como la del punto 12 del manifiesto de Palantir: La era atómica........

© El Salto