La fruticultura boliviana ante una encrucijada multidimensional
La agricultura de frutales representa uno de los pilares de la economía rural boliviana, pues articula a miles de familias campesinas e indígenas en torno a cultivos de alto valor comercial y nutricional. Su sostenibilidad, sin embargo, se ve hoy comprometida por una convergencia de amenazas climáticas, políticas y económicas que operan de manera simultánea e interrelacionada. Lejos de constituir problemas aislados, estos factores se refuerzan mutuamente y configuran un escenario de vulnerabilidad estructural que ningún remedio parcial logra revertir. Comprender esta trama, en consecuencia, resulta indispensable para orientar tanto la investigación agronómica como el diseño de políticas públicas pertinentes ante las exigencias de los mercados nacionales e internacionales.
En primer lugar, la dimensión climática constituye la amenaza más estructural sobre el sector. Según Vuille et al. (2018), la región andina ha experimentado un calentamiento sostenido que reduce la acumulación de horas frío necesaria para los frutales caducifolios de los valles mesotérmicos, comprometiendo su viabilidad a largo plazo. A ello se suma, la retracción de los glaciares tropicales, pues Rabatel et al. (2013) advirtieron........
