Bolivia importa casi todo, menos soluciones
Bolivia protagoniza una paradoja que la retórica oficial ha preferido ignorar: extrae gas y minerales en abundancia, pero depende del exterior para abastecerse de combustibles, maquinaria e insumos básicos. Según el Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), las importaciones de 2025 totalizaron 10.029 millones de dólares, con un alza del 1,3 % en valor y del 15,3 % en volumen respecto de 2024.
En otras palabras, el país compra más y paga menos por unidad.
Lejos de ser un alivio, este dato revela una demanda externa inelástica que la coyuntura no logra domesticar. Este desajuste, que dista de ser nuevo, se volvió estructural. En este sentido, el economista Gonzalo Chávez (2021 y 2022) ofrece la síntesis más incisiva de este fenómeno. Para él, Bolivia continúa siendo un país que exporta apenas un puñado de productos e importa casi todo, y el ciclo de consumo alimentado por las materias primas se agotó desde 2014. Desde esta perspectiva, la secuencia es previsible: primero aparece el déficit comercial y, al no poder cubrirlo, el Estado tolera un déficit público creciente. De ahí que Chávez (2025) haya calificado de optimismo sin datos la celebración de un superávit comercial puntual en mayo de 2025, cuando el saldo acumulado........
