Trump irrumpe en la recta final húngara para sostener a Orbán, pieza clave entre Moscú y la UE
JD Vance llegó este martes a Hungría con una misión política bastante nítida: darle aire a Viktor Orbán cuando encara la campaña más difícil desde su regreso al poder en 2010. El vicepresidente de Estados Unidos no viaja a Budapest para una visita protocolaria ni para una escala diplomática de rutina. Se reunirá con el primer ministro húngaro y participará con él en un mitin electoral a solo unos días de las parlamentarias del 12 de abril. El gesto tiene poco margen para la interpretación. Donald Trump ha decidido implicarse en la recta final de un socio que considera estratégico en Europa.
Orbán no llega fuerte a la cita con las urnas. Las encuestas sitúan por delante al partido de centroderecha Tisza, liderado por Péter Magyar, frente al Fidesz de Orbán. No es una alarma menor para el bloque conservador internacional que ha convertido al dirigente húngaro en una referencia política. Tampoco para la Casa Blanca de Trump, que lleva semanas dejando claro que quiere verlo reelegido. En febrero, el secretario de Estado, Marco Rubio, afirmó en Budapest que Trump está comprometido con el éxito político de Orbán y sugirió que la solidez de la relación bilateral dependía en gran medida de su continuidad en el poder.
La pieza húngara del bloque ultra
Orbán ocupa ese lugar por varias razones. La primera es ideológica. Durante años, sectores conservadores de Estados Unidos lo han presentado como la prueba de que se puede gobernar desde una agenda nacionalista dura, hostil con la inmigración,........
