La crisis de Ceuta evidencia la búsqueda del fascismo y el miedo a Marruecos
La crisis de Ceuta ha dejado imágenes insoportables, decenas de muertos y miles de personas atrapadas en condiciones extremas. Pero también ha dejado algo políticamente igual de inquietante: Vox ha llegado al punto de llamar directamente a “cazar” migrantes.
No es una interpretación ni una exageración retórica. El diputado de Vox José María Figaredo utilizó públicamente ese verbo para hablar de seres humanos que habían cruzado la frontera. Después intentó justificarlo asegurando que empleaba “cazar” como sinónimo de detener o apresar. Pero la palabra importa. Y mucho. Porque a las personas se las detiene, se las identifica, se las auxilia o se las somete a los procedimientos que establezca la ley. A las personas no se las caza.
Conviene recordarlo precisamente porque una parte del discurso político parece empeñada en que se olvide: detrás de las cifras hay personas. Personas con nombre, familia y una historia. Personas que se echaron al mar. Personas que llegaron exhaustas. Personas que han dormido en las calles de Ceuta. Menores en una situación de enorme vulnerabilidad. Y personas que murieron intentando alcanzar territorio español.
A 19 de agosto, Ceuta preparaba el entierro de 76 cadáveres todavía sin identificar, después de que al menos 82 personas murieran ahogadas durante la llegada masiva de finales de julio. Solo seis habían podido ser identificadas. Esa es la realidad humana que desaparece cuando el debate público sustituye palabras como personas, muertos o menores por otras como “invasores”, “plaga” o “presas”.
El fascismo empieza por las palabras
La deshumanización no comienza necesariamente con la violencia física. Empieza mucho antes, con el lenguaje. Empieza cuando miles de seres humanos pasan a ser una “invasión”; cuando un........
