Una democracia de iguales
El hombre llevaba varios minutos de pie frente al mostrador cuando la funcionaria salió de su puesto, rodeó la mesa y se sentó a su lado. Él tenía dificultades para leer el formulario y había respondido afirmativamente a varias preguntas que no comprendía. La trabajadora volvió a explicárselas, esta vez sin prisas, y esperó a que contestara. El trámite fue el mismo. Lo que cambió fue la forma de tratar a quien necesitaba realizarlo.
El respeto suele confundirse con la buena educación. Saludar, pedir las cosas por favor o escuchar sin interrumpir forman parte de la convivencia, pero no agotan su significado. Respetar a alguien es reconocer que tiene derechos, voluntad y capacidad para tomar decisiones, incluso cuando necesita ayuda, ocupa una posición subordinada o piensa de manera diferente.
Durante el franquismo, la obediencia fue presentada como una virtud social. La autoridad se ejercía desde el Estado, pero también se reproducía en la escuela, el trabajo........
