La distopía victimista de Ayuso: ley de nietos, mafia, cloaca, prostitución, joyas, Franco y fraude electoral
Dicen que no hay mejor defensa que un buen ataque, y eso pareció pensar Isabel Díaz Ayuso el pasado jueves en su visita al plató de Ana Rosa Quintana. "Volví a recordar que me gusta mucho la fruta", fue su primera frase, la de bienvenida, refiriéndose a Pedro Sánchez. A partir de ese momento, la presidenta regional moldeó su rol y, sin dejar el azote constante, adoptó un argumentario victimista con el que dibujó su propia distopía.
Una distopía donde el Estado es una maquinaria orientada a un único fin: perseguirla a ella. "Yo llevo muchos años soportando una operación de estado", entonó, alto y claro. Lo cierto es que el relato no es nuevo, pero sí cada vez más inflamado.
La presidenta regional, entre insulto e insulto contra Sánchez ante la pasividad de Quintana, volvió a insistir en la idea de que el Ejecutivo utiliza a su entorno para hacerle daño a ella, quien se dibujó constantemente como la protagonista de la historia. La frontera entre lo político y lo personal, en su discurso, no solo tiende a difuminarse, sino que llega a desaparecer.
Sobre su faceta más privada, habló varios minutos sobre la investigación a González Amador -percibida como "el 'caso Ayuso' en todo momento' para la política-, con el que ahora sostiene que no mantiene una "relación oficializada": "Ha habido connivencia y una estrategia desde Hacienda con........
