Mi lectura íntima
Yo soy mi propia luz, aunque solo sea oscuridad. Somos dos. Somos bien, somos mal; todos somos dualidad. ¿Quién gobierna? Ninguno de los dos. Ambos necesitamos el equilibrio para sobrevivir, así que, si uno avanza más rápido, solo debe detenerse para esperar al otro, y viceversa.
Si me veo en el espejo, solo veo el alma del otro. ¿O el reflejo es el que me ve? ¿Quién ve a quién? ¿La luz que quiere disipar a la oscuridad o esta que quiere absorberla? Cada uno es sombra del otro. Se me ocurre preguntar. Entonces, después de que lo haga, sabré quién pregunta y después quién responde.
Nadie ya discute que somos ángeles y demonios a la vez, aunque al final ambos son uno solo. Se desprecia al demonio, siendo este el ángel más bello, el preferido, el hijo pródigo y eterno por siempre y nos acercamos más a él que al otro. ¿Cuántas mentiras y engaños al día? ¿Cuántas infidelidades al mes o al año, para ser más laxos? En fin, mejor guardo silencio........
