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Isabel Segura, historiadora del feminismo: “Hemos vivido mejor porque las mujeres participaron en la construcción de la democracia”

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07.03.2026

Isabel Segura, historiadora del feminismo: “Hemos vivido mejor porque las mujeres participaron en la construcción de la democracia”

La autora publica 'Catalunya feminista', obra en la que repasa las 'Primeras jornadas de la mujer', que se celebraron en Barcelona en 1976 y fueron el primer acto de este tipo en la ciudad desde 1937

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Isabel Segura, el pasado miércoles en el Raval. / MANU MITRU / EPC

Publica usted ‘Catalunya feminista’ (Rosa dels Vents, 2026) sobre las Jornadas catalanas de la mujer, que se celebraron hace 50 años en el paraninfo de la Universidad de Barcelona. ¿Fue un encuentro que superó barreras personales?

La gracia de las jornadas fue que se convirtieron en un espacio bastante interclasista, con un abanico muy amplio. Desde la democracia cristiana hasta mujeres de la ultraizquierda. Que fueran capaces de discutir y pelearse pero llegar a un pacto para crear unas mínimas bases. Solo quedaron fuera las mujeres del OPUS.

Explica en el libro que mujeres del OPUS protestaron mediante cartas al director de ‘La Vanguardia Española’. Y que una escribió: “Propugnar el derecho a disponer del propio cuerpo solo buscando la satisfacción sexual tiene ya un nombre: prostitución”.

Se automarginaron, fueron a provocar. Fueron las únicas en no participar. Sí lo hicieron cristianas de base. La gracia es que participaron mujeres de procedencia económica muy diversa, de trayectoria vital muy diferente. Y, aunque costó horas, se pusieron de acuerdo sobre una serie de puntos, como el derecho a un trabajo sin discriminaciones, la socialización del trabajo doméstico, una educación pública, laica, gratuita y no discriminatoria para la mujer, la abolición del servicio social, la supresión del delito de adulterio, la educación sexual con anticonceptivos a cargo de la Seguridad Social, entre otros. Fue un compromiso inteligente por su parte.

"La gracia de las jornadas fue que se convirtieron en un espacio bastante interclasista. Pariticipó desde la democracia cristiana hasta mujeres de la ultraizquierda. Solo quedaron fuera las mujeres del OPUS"

"La gracia de las jornadas fue que se convirtieron en un espacio bastante interclasista. Pariticipó desde la democracia cristiana hasta mujeres de la ultraizquierda. Solo quedaron fuera las mujeres del OPUS"

¿Cuál es el legado de las jornadas?

Todo lo que vino después: proyectos varios, bares, librerías, editoriales. Todo tuvo su semilla en las jornadas. La Llibreria de les dones, en la calle de Lledó, la revista ‘Vindicación’, la revista ‘Dones en lluita’.

En los 50 años que han pasado, ¿hemos tenido presentes las jornadas de 1976?

Yo creo que no. Cuando se valora la transición, muy pocas veces se habla de las jornadas catalanas de la mujer. Las primeras fueron en Madrid, pero fue pocos meses después de la muerte de Franco. Fue muy poca gente, porque prácticamente eran clandestinas. Reunir a 3.000 o 4.000 mujeres en Barcelona fue un cambio.

"Cuando se valora la transición, muy pocas veces se habla de las jornadas catalanas de la mujer"

"Cuando se valora la transición, muy pocas veces se habla de las jornadas catalanas de la mujer"

¿La policía puso su mirada en las jornadas de Barcelona?

Hubo cierta vigilancia, no tenían claro si podrían sacar las jornadas adelante. Pero que yo sepa no hubo detenciones.

¿Fue un acto antifranquista, además de feminista?

Es un acto contra la legislación franquista pero sobre todo para marcar cómo tenía que ser la democracia. Porque se aprueba la ley de amnistía, pero no entran los delitos sexuales de las mujeres; ni el tema del aborto, que supondrá todavía muchos años de clandestinidad; o el adulterio era distinto si eras hombre o mujer.

¿Y eso pasó porque los hombres no pusieron empeño en ello?

Por lo mismo que decíamos, en la transición no se habla de las jornadas y hay un cierto menosprecio por lo que se había hecho, por cómo nos afecta la vida a las mujeres.

¿Usted cuántos años tenía?

23 años, pero yo no fui. Estaba en otras movidas.

¿Los partidos políticos tuvieron en cuenta las jornadas?

Primero fue aquello 'de ves a ver qué tal'. Después los partidos se resituaron, pero las participantes los instaron a no utilizarlas.

Explica usted en el libro cómo la mujer entra a trabajar en la primera industria catalana a finales del XVIII, los fabricantes argumentan que solo con el sueldo del hombre las familias no sobreviven, pero tenían otro motivo real.

El motivo de que quisieran que las mujeres fueran a las fábricas a trabajar fue que cobrarían menos. Fue una medida para ahorrar costes.

¿Esa mujer que ha llegado a la fábrica conocerá un tiempo de cambio con la II República?

Ya antes, como en 1918, las mujeres trabajadoras hacen huelgas, y se pone encima de la mesa que no se puede subsistir. Caterina Albert, conocida como Víctor Català, dice aquello que el feminismo es “la defensa sagrada del más elemental de todos los derechos, el derecho a la vida”. Las mujeres de la huelga de 1918 ponen de manifiesto eso, el derecho a la vida.

Segura, el miércoles antes de la entrevista. / MANU MITRU / EPC

Las mujeres pueden votar en España a partir de 1933 y se las señala por la victoria de la derecha en 1934.

No es cierto. Lo que pasó es que la CNT llamó a la abstención en 1934. Cuando miraron las actas y resultados electorales vieron que no fue por el voto femenino.

La mujer que había sido llevada a trabajar para ser mal pagada y que había pasado la Guerra Civil, con la penuria general, tiene que quedarse en casa cuando empieza el franquismo.

Las expulsaron del trabajo. El discurso partía de que el hombre debía mantener a la familia, pero tampoco podía. Mi madre trabajaba en el textil. Se casó y prácticamente la echaron del trabajo. ¿Qué hizo ella? Irse a casa y trabajar allí con una máquina de tricotar. Es decir, se expulsa a la mujer del trabajo reglado y reconocido y se la deja fuera del mercado, por lo tanto, sin derechos. Económicamente, es un desastre, por eso se creó una bolsa de mujeres mayores empobrecidas, porque no habían cotizado o cotizaron pocos años. Es una represión sexual, echar a las mujeres del trabajo remunerado en muchos sectores.

"La mujer entró a trabajar en las fábricas porque cobraban menos. Fue un ahorro de costes. Y luego el franquismo expulsó a la mujer del trabajo reglado y la dejó sin derechos. Mi madre trabajaba en el textil. Se casó y prácticamente la echaron. ¿Qué hizo ella? Trabajar en casa con una máquina de tricotar"

"La mujer entró a trabajar en las fábricas porque cobraban menos. Fue un ahorro de costes. Y luego el franquismo expulsó a la mujer del trabajo reglado y la dejó sin derechos. Mi madre trabajaba en el textil. Se casó y prácticamente la echaron. ¿Qué hizo ella? Trabajar en casa con una máquina de tricotar"

Volviendo a 1976, allí, en el paraninfo, se encuentran mujeres jóvenes y mujeres mayores.

Creo que la convivencia fue fantástica. Las jóvenes eran más radicales.

¿Era el primer acto así en cuánto tiempo?

Desde el congreso de mujeres de 1937 en Barcelona. Median los 40 años del franquismo entre esos dos momentos. Las jornadas de 1976 se preparan durante un año.

Se pidió dinero a banqueros como Jordi Pujol.

El otro día alguien dijo que Pujol había financiado las jornadas. ¡Será posible! A Pujol lo fueron a ver y Banca Catalana dio 100.000 pesetas. Y Ramon Trias Fargas, que estaba en el Urquijo, dio 25.000. Las participantes pagaron las inscripciones, fue una fuente de financiación. Con lo que dieron los bancos solo se publicó el libro de las jornadas.

¿Acudieron hombres, a las jornadas?

Sí fueron, pero no se les dejó hablar. Ese era el acuerdo.

¿Cómo ha ido el feminismo después?

Hemos vivido mejor, de manera mucho más plácida, que si no se hubieran celebrado las jornadas, porque con ellas se abrieron muchas mentalidades, porque pusieron sobre la mesa que las mujeres tenían que participar en la construcción de la democracia y porque participaron en ella. Las jornadas fueron también una gran fiesta, como decía una amiga mía. Y en toda revuelta hay fiesta.

¿Las mujeres de 15 a 20 años hoy saben algo de esas jornadas?

¿Pero sí conocen sus derechos?

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Creo que sí, soy profundamente optimista. Lo veo en mis sobrinas, lo de hoy es distinto, hay un contexto que ha propiciado que las relaciones sean distintas. Hay mucha violencia, pero probablemente antes era todavía más salvaje que ahora, cuando se ha hecho pública. Ahora hay mujeres que denuncian y hacen pública esa violencia.

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