Chernóbil, 40 años: ¿podríamos volver a vivir una catástrofe nuclear similar?
Chernóbil, 40 años: ¿podríamos volver a vivir una catástrofe nuclear similar?
Este domingo se cumplen cuatro décadas del accidente que cambió la historia de la energía atómica. A partir de entonces, el ritmo de creación de nuevas plantas cayó en picado, pero la seguridad de las instalaciones y los protocolos de evacuación son hoy infinitamente mejores, según aseguran los expertos
Chernobil, 40 años: ¿qué lecciones dejó la mayor catástrofe nuclear de la historia?
La centra nuclear de Chernóbil, tras la explosión del reactor número 4 el 26 de abril de 1986. / AP / VOLODYMYR REPIK
Hay topónimos asociados a accidentes geográficos y otros vinculados a hitos históricos que ocurrieron en el terreno y acabaron dándole fama mundial para el resto de los tiempos. Desde hace 40 años, la ciudad ucraniana de Chernóbil está indeleblemente emparentada a la explosión que se produjo en la central atómica a la que da nombre, situada a 30 kilómetros de su casco urbano, que provocó la mayor catástrofe nuclear de la historia. En Occidente, pocos habrían oído hablar de este lugar si no hubiera ocurrido aquel siniestro. Sin embargo, su mención sigue evocando hoy entre la población escenarios apocalípticos marcados por la radiación y el pánico nuclear en un entorno de inspiración soviética en decadencia.
Para los profesionales de la energía nuclear, en cambio, Chernóbil es sinónimo de una de las mayores paradojas que alberga este sector: puso nombre a uno de los eventos que menos lecciones prácticas han aportado en cuestiones de seguridad atómica –materia sustentada sobre la ley de la prueba y el error, y que ha ido mejorando desde sus inicios a base de corregir fallos cometidos en el pasado–, pero todos reconocen que es el acontecimiento que más ha influido en el desarrollo de esta industria.
Solo hay que observar su evolución en el último medio siglo para comprobarlo: el fuerte crecimiento que experimentó tanto el número de centrales atómicas como los megavatios de electricidad generados en ellas en las décadas de los 70 y 80 se quiebra tras el final de este último decenio y desde entonces ha permanecido prácticamente estable. Si en 1990 había 420 plantas en funcionamiento, 35 años más tarde el saldo entre las que se han cerrado y se han abierto arrojaba una cifra similar: 422 centrales en activo. Si a mediados de los años 80 se conectaban a la red cada temporada más de 30 reactores nuevos, una década más tarde se inauguraban cada año no más de seis. En medio de esas dos estampas está Chernóbil, el accidente que cambió la historia de la energía nuclear en el mundo.
"El impacto que tuvo aquel suceso en la cultura popular fue brutal en términos de relato, y no es proporcional a las pocas enseñanzas que dejó a los profesionales en materia de seguridad en las centrales", distingue Alfonso Barbas, ingeniero de la Sociedad Nuclear Española, que se hace cargo del miedo atávico que el accidente generó entre la población profana en esta materia: "Los efectos de........
