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Carlos Ruf: "La depresión te empuja al borde del abismo y yo lo único que quería era apagar la luz”

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12.04.2026

Carlos Ruf: "La depresión te empuja al borde del abismo y yo lo único que quería era apagar la luz”

El expívot internacional comparte con EL PERIÓDICO una trayectoria vital que no fue sencilla, ni antes ni después de dejar el baloncesto

Carlos Ruf, exjugador de baloncesto, posa para EL PERIÓDICO en Barcelona. / Jordi Otix

Nacido en la localidad finlandesa de Hamina (14 de octubre de 1969), el internacional español de baloncesto jugó en el Joventut, el Girona, el Lleida, el Manresa, el Breogán… Hijo de un reputado entrenador de pértiga, se crio en un entorno vinculado al deporte, pero fue tras colgar la botas cuando comenzó a disputar el partido más importante de su vida.

¿Usted dejó el deporte de un día para otro o se fue despidiendo progresivamente?

Fue un proceso natural, no me lo planteé. En enero de la temporada 95-96 me lesioné la rodilla, fue un cruzado que afectó también a la meseta tibial. Y pasé un año sin jugar recuperándome. Cuando volví, ya no lo hice en ACB. Me fui a LEB, donde estuve tres años, y después pasé dos más en EBA. Allí ya compaginaba el deporte con mi trabajo, que no tiene nada que ver con el deporte. Trabajaba en una empresa de productos químicos como comercial.

¿Y cómo afrontó esa segunda vida después de haber sido deportista?

Fueron años muy difíciles. Yo arrastraba una depresión porque no lo había pasado bien durante una parte de mi carrera como deportista. El deporte está lleno de frustración porque hay lesiones, descensos, el equipo puede jugar bien y tú no, o porque se te acaba el contrato. Uno puede estar en forma, pero internamente tu cabeza no va. Te notas siempre cansado, sin ganas, no estás fresco. Y al final el cerebro es el músculo más importante del deportista. Siempre he admirado a deportistas que no se sienten derrotados nunca como Rafa Nadal, le da igual ir perdiendo 5-1 porque él no tira el set.

¿Perdió la ilusión por el deporte?

En realidad entras en un túnel oscuro. Aquello que parecía tan fácil se vuelve difícil. El campo se pone cuesta arriba y hasta predices el fracaso. Te miras en el espejo y piensas ‘no sirvo para nada’. Y ahora desde la distancia miras a aquel chaval y dices: ‘¡Qué imbécil era!’. Eres un crío con mucha gente mirándote y tú lo que quieres es divertirte. Entras en contradicción porque adquieres una responsabilidad que se aleja del sentido lúdico del juego. De niño te enseñan a jugar a un deporte, pero no te enseñan todo lo que conlleva el deporte. Y al final en todos los deportes hay que saber vender espectáculo, imagen… Hoy no se concibe un jugador que no tenga redes sociales. En mi época, gracias a Dios, no pasaba.

Carlos Ruf, en su etapa en el Valvi Girona, frente a Arvydas Sabonis, entonces jugador del Real Madrid. / Ajuntament de Girona

¿Le pesaron las expectativas?

Las expectativas son externas y no las puedes controlar. Y luego sobreviene el miedo. El miedo a fallar, a no cumplir, a no estar a la altura... Recuerdo estar calentando y tener ganas de que el partido se acabase. Es algo que he comentado con otros deportistas y sigue pasando. Hay un momento en el que llegas a autosabotearte por miedo a triunfar. Porque cuando triunfas una vez entonces piensas: '¿Ahora estaré obligado a volver a hacerlo?'. Es como esos comerciales que venden mucho y al año siguiente les suben los objetivos y les exigen mantenerse en un nivel que puede no ser real. Depende de dinámicas de equipo,........

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