menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

El calvario de Rosario, la única vecina fija en un bloque de Barcelona reconvertido en 'coliving' de estudiantes extranjeros

44 0
13.02.2026

Las pensiones del siglo XXI

El calvario de Rosario, la única vecina fija en un bloque de Barcelona reconvertido en 'coliving' de estudiantes extranjeros

El alquiler de habitaciones toma el relevo de los apartamentos turísticos en molestias a los vecinos y como motor gentrificador

La 'Casa Papallona' toma el relevo de la Casa Orsola como campo de batalla contra los fondos inmobiliarios

Catalunya pone las primeras multas por vulnerar la ley de vivienda

Catalunya regula el alquiler de temporada y de habitaciones para poner coto a posibles fraudes de la ley de vivienda

Rosario Castelló, última vecina de una finca reconvertida en habitaciones de alquiler. / Zowy Voeten

Calle Entença, 69. Rosario Castelló es a estas alturas de la historia la única vecina original de las 11 viviendas de la finca, un edificio levantado en 1936, casi esquina con Diputació. Vive en uno de los dos pisos principales. El resto de los apartamentos son lo que eufemísticamente y en inglés se llama hoy un ‘coliving’, vamos, lo que antaño era una pensión, habitaciones de alquiler, pero sin conserje alguno. Cada uno de los pisos ha sido transformado en habitaciones para (eso dicen) estudiantes internacionales, casi siempre procedentes de Estados Unidos.

Con dos habitaciones dobles y tres individuales en cada antigua vivienda, los residentes temporales son siete por apartamento, en total, unos 70 en toda la finca cuando todas las camas están alquiladas. Ahí no hay viernes y sábados, dice, Rosario. Todos los días parecen ser vísperas de festivo. Ruido a cualquier hora de la madrugada, botellas y otras basuras en el vestíbulo y la escalera, un entrar y salir constante de repartidores de Glovo… El piso de Rosario tiene un pequeño balcón y una terraza posterior, donde recoge colillas, comida, bragas y unos pequeños recipientes de plástico que al principio no sabía que eran, pero siempre se aprende algo. Son una suerte de fundas de ‘porros prêt-à-poter’. Los venden incluso en Amazon. Portaporros, les llaman. En mitad de todo ese berenjenal, sin embargo,........

© El Periódico (ES)