Ciberinfierno
Opinión | Venga, circule
Ciberinfierno / La Provincia
La investigación de CNN no arranca con una gran exclusiva ni con una operación policial de esas que luego tienen nombre en clave. Empieza de una forma bastante más prosaica: pinchando enlaces. Un enlace lleva a otro, ese a un canal, ese a otro canal, y así hasta que lo que parecía una curiosidad más de Internet acaba teniendo forma de red. Una red que opera principalmente en Telegram. Hasta sesenta y dos millones de hombres llegaron a visitar uno de esos canales. Sesenta y dos millones. Son muchas personas, ¿no? Son muchísimas. Los periodistas que trabajan en la investigación visitan los canales, se quedan y observan durante meses. Lo que encuentran no es un grupo marginal de locos en un foro perdido sino una constelación de canales con decenas de miles -y en algunos casos, millones- de usuarios. Algunos de esos canales están abiertos, otros son de acceso restringido. Unos funcionan como escaparate, otros como mercadillo, y otros, directamente, como una especie de manual colectivo para violadores en tiempo real. Ese es el tono: conciso, práctico, diligente. Hombres preguntando qué sustancia funciona mejor, qué dosis administrar, cuánto tarda en hacer efecto -todos con el mismo objetivo: drogar a sus parejas para poder violarlas sin resistencia-, cómo grabar sin que se note, cómo y dónde colocar el móvil y cómo evitarse problemas........
