Alardes y paños calientes
Alardes y paños calientes
Lo ocurrido en Ceuta no es solo una crisis migratoria, sino una operación de presión sobre la soberanía española; Marruecos hace alarde de su capacidad para desestabilizarnos y el Gobierno responde con paños calientes
Alardes y paños calientes.
Una relación fundada en la asimetría. Ningún presidente del Gobierno ha disfrutado de relaciones plácidas con Marruecos. Rabat no contempla a España como contempla a Francia: la considera un vecino vulnerable, necesitado de cooperación y susceptible de presión. La geografía obliga a entenderse; no a arrodillarse.
La monarquía alauí conoce bien nuestras dependencias: inmigración, pesca, seguridad, narcotráfico y control de una frontera que también es europea. Cada desacuerdo permite recordarnos que posee una llave. Y cada concesión española acaba encareciendo la siguiente pretensión.
No una avalancha, sino una agresión instrumental. La entrada masiva descarta un fenómeno migratorio espontáneo. La magnitud, la concentración temporal y la permisividad fronteriza marroquí permiten describirla como una instrumentalización de seres humanos para probar la capacidad de reacción española.
Un informe de fuentes abiertas reconstruye una campaña digital iniciada semanas antes. La sentencia del Tribunal Supremo sobre las devoluciones de quienes alcanzaban Ceuta por mar fue deformada hasta convertirla en una consigna elemental: la frontera española estaba abierta.
Después llegaron los mapas, las rutas a nado, los horarios, los puntos de reunión y las recomendaciones sobre material necesario. TikTok amplificaba, Facebook agrupaba y WhatsApp coordinaba. El informe acredita una red transnacional y una lógica distribuida, pero no........
