La patria
Opinión | El ruido y la furia
La búsqueda de un hogar donde envejecer y morir en paz revela la necesidad de reconciliación con la soledad y la aceptación de las pequeñas cosas
Una casa donde envejecer / l.o.
Madrugo al feroz día del hombre (la vida puede parecer muy larga de repente). Uso luego mis horas en construir caminos saturados de vacío (se le va a uno la existencia haciendo los deberes), y en los resquicios vuelvo a tejer el pan de la palabra, a buscar en el poema, en la columna, en todo cuanto escribo, aquella ternura del olor de sus manos en mis manos. Tengo muy claro que ahí está mi patria, en esas manos de mujer, y también en este amanecer en el que solo yo estoy despierto en la casa, en esta madrugada en la que aún no abro las cortinas y dejo que el silencio, ese silencio como de bosque ardido que suele tener la penumbra, siga prendido.
Desde niño me propuse buscar una casa donde envejecer, un lugar donde morir al sol de la memoria. Es una tarea que ha de hacerse con prudencia, calculando con pericia la sombra en el jardín,........
