No todo desaparece
Periodista y escritora
Es cierto aquello que escribió James Salter: "Todo lo que no está escrito desaparece, salvo por ciertos momentos que perduran, ciertas personas, días concretos"
Una familia, en el madrileño parque del Retiro. / Eduardo Parra
No entiendo la vida, la mía y la de quienes me rodean, a los que quiero, sin cuidados. Eso hace que, a veces, lo reconozco, me preocupe quizás en exceso por asuntos cuya solución no depende de mí, yo no puedo arreglarlos, pero aun así lo intento, trato de llegar hasta donde sé que no alcanzo. Vivo, podría decirse, en un estado de alerta y preocupación permanentes. Siempre ha de haber algo inquietándome, rondándome en la cabeza, latente, como el virus que cada cierto tiempo, dos o tres meses, se manifiesta en forma de un molesto herpes labial, síntoma, por otra parte, de que soy cuidadora, pero no me cuido, e incluso encuentro una cierta satisfacción en mi propio sufrimiento, ya sea físico o anímico.
Puede que algo tenga que ver la herencia judeocristiana con la que todos los que hemos sido educados en la cultura occidental cargamos, seamos o no creyentes, pues el ateísmo nada puede hacer frente a ese legado envenenado con el que se siguen justificando guerras en un mundo en el que creíamos, ilusos, que ya no existían, habían desaparecido, y resulta que la........
