No es un día de fiesta
Elena Fernández-Pello
No es un día de fiesta
Poco que celebrar este 8M, con el feminismo en retroceso entre los jóvenes y millones de mujeres atenazadas por las guerras y los estados
Hay un tiempo para avanzar y otro para resistir. Hay un tiempo para festejar y un tiempo para perseverar. Ahí se encuentra el feminismo global en este 8 de marzo -día de reivindicación, no de celebración-, cuestionado y vapuleado, en retroceso entre los jóvenes, chicos y chicas, con el mundo patas arriba y millones de mujeres atenazadas por estructuras económicas y sociales asfixiantes, en el mejor de los casos, y por la guerra y los estados, en el peor. Lo mismo de siempre, pero ahora más.
Otro 8M preguntarán si es necesario organizar tanto acto, salir a las calles, reclamar derechos, denunciar abusos. La movilización es un privilegio para muchas mujeres. Las que protestan exigen sus derechos y con ellos los de las que no pueden hacerlo.
El 8M sirve, entre otras cosas, para recordar, que esos derechos de los que disfrutamos no siempre estuvieron ahí, que otras, antes, los pelearon, y que........
