Usurpación de la música local del Chaco por ritmos del interior del país
Villa Montes es reconocido como el corazón de la cultura chaqueña boliviana, pero en las aulas la realidad cuenta una historia distinta. Como maestro de música, observo con preocupación un fenómeno de sustitución cultural: nuestros estudiantes están dejando de ser chaqueños en sus gustos y costumbres para adoptar identidades ajenas.
El desinterés por lo propio es alarmante. Hoy, un joven en Villa Montes está más familiarizado con los corridos tumbados o el funk brasileño que con la riqueza de su propia tierra. Sin embargo, el problema más profundo no viene solo de afuera, sino de la falta de valorización de lo nuestro frente a la música del interior del país. Es contradictorio ver cómo en pleno Chaco, las danzas del altiplano y los llanos han desplazado a la Chacarera Boliviana, la Cueca Chaqueña, Atico, Weenhayek.
Las cifras son claras: en mi observación directa, apenas un 20% de los estudiantes sabe bailar las danzas de su región. Esta desconexión llega al extremo en las bandas escolares, donde los alumnos muestran una resistencia marcada a interpretar música chaqueña, prefiriendo siempre ritmos como el Caporal o el Tinku para sus concursos. Prefieren lo foráneo porque no conocen lo propio; no reconocen las voces de grandes referentes como el Negro Palma, Erick Claros o Dalmiro Cuellar, y mantienen una actitud despectiva hacia la raíz Weenhayek, que es parte esencial de nuestra identidad.
Incluso nuestras festividades locales han cedido terreno. La fuerte presencia de celebraciones como la Virgen de Urkupiña (fiesta cochabambina) demuestra que estamos importando cultura mientras la nuestra se queda en el olvido.
Si Villa Montes es el centro de la cultura chaqueña boliviana, no puede permitirse ser una cáscara vacía que suena a ritmos prestados. Es urgente que devolvamos a nuestros intérpretes, compositores y danzas el lugar que les corresponde en la educación y en el orgullo de nuestros jóvenes. Si no valoramos lo que somos, terminaremos siendo extraños en nuestra propia tierra.Entiendo perfectamente. Vamos a elevar la crítica al sistema educativo en general, tratando el problema como una falla estructural de la materia de música que ocurre en cualquier institución, sin limitarlo a una zona geográfica.
