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Del bloqueo de caminos al bloqueo de ideas

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21.06.2026

Bolivia tiene una habilidad poco común: convertir los caminos en instrumentos de deliberación política. Cincuenta días de bloqueos después, el gobierno y la Central Obrera Boliviana (COB) firmaron un acuerdo en que el Estado aceptó preservar el modelo rentista y suspender reformas a cambio del levantamiento de las movilizaciones. La COB no tomó el poder, pero logró algo más sofisticado: trasladar el bloqueo físico al terreno de las políticas públicas. Ganó en el papel lo que no pudo consolidar en las calles.

Pocas horas después, el gobierno decretó estado de excepción para despejar los mismos caminos sobre los que acababa de negociar. Hacer el trato y luego llamar al ejército: una síntesis perfecta de la política boliviana contemporánea. Recuperar el territorio físico es posible. Lo que permanece abierto, y es la disputa que realmente importa, es la reconquista de la conducción político-ideológica del país. Porque la política es, ante todo, una batalla por el sentido común.

Entre 2005 y 2006, el agotamiento del modelo neoliberal y la implosión de los partidos tradicionales abrieron un vacío narrativo de proporciones tectónicas. En ese escenario emergieron ideas en hibernación ideológica: el nacionalismo de los recursos naturales, el antiimperialismo de manual, la reivindicación indígena. Narrativas con heridas históricas reales, pero que viajaban con simplificaciones y mitologías que convirtieron la complejidad nacional en un relato épico para consumo masivo.

Así nació el "proceso de cambio": presentado como revolución democrática y cultural, terminó pareciéndose más a una restauración creativa del viejo rentismo. Cambiaron los discursos y los colores; el mecanismo siguió siendo el mismo: capturar rentas, distribuir privilegios, construir coaliciones alrededor del excedente. La COB y otros movimientos sociales terminaron........

© El País