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El Escudo como “paraguas” de un Gobierno

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saturday

Hay momentos en los que una decisión de política exterior deja de ser un asunto de cancillerías y comunicados y empieza a revelar sus verdaderos efectos sobre la relación entre un Estado y las potencias que lo rodean. Bolivia atraviesa uno de esos momentos.

Desde marzo de 2026, Bolivia forma parte del Escudo de las Américas, una iniciativa impulsada por Estados Unidos. El Gobierno de Rodrigo Paz presentó su incorporación como una oportunidad para fortalecer la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado. El argumento parecía difícil de cuestionar: ningún Estado debería renunciar a la cooperación internacional frente a organizaciones criminales capaces de desafiar sus instituciones. Pero detrás de ese discurso hay una necesidad política mucho más cortoplacista: el Gobierno de Paz necesita oxígeno, y lo está buscando fuera del país.

Y es ahí donde el Escudo de las Américas revela que es algo más que un mecanismo de seguridad. Su propia declaración incorpora cooperación económica, control de inversiones (screening), cadenas de suministro de minerales críticos, infraestructura digital, intercambio de inteligencia, coordinación diplomática y posiciones comunes en organismos internacionales. Todo ello se inscribe también en una estrategia estadounidense de competencia por sectores estratégicos del hemisferio, precisamente aquellos en los que China ha adquirido una presencia creciente.

La cuestión adquiere todavía más relevancia porque Donald Trump presentó el Escudo de las Américas como parte de una política mucho más amplia de recuperación del........

© El País